AD, una crónica no contada por Héctor Alonso López

El 13 de septiembre de 2021 el primer partido político democrático, popular y policlasísta alcanza sus primeros 80 años, hecho inédito de la historia política contemporánea de Venezuela.

La historia no se estanca, es una continuidad de hechos y sucesos en tiempo y espacio. Todo lo bueno y lo malo ocurrido en la Venezuela a lo largo de estos 80 años que abarcan dos siglos, ha tenido que ver con AD.

La Venezuela contemporánea ha sido testigo y protagonista de la más abundante literatura producida y difundida.  Su fuerza histórica, su influencia ha sido determinante palanca de lo que han sido estos 80 años gracias a los fascinantes antecedentes que le dieron origen, para luego ser parte determinante del destino de la nación…

Hay quienes piensan que después de 1958 los primeros 20 años fueron un verdadero milagro de estabilidad, desarrollo y crecimiento social, todo gracias al pacto social asumido por las fuerzas de la sociedad, especialmente los partidos políticos, como también los trabajadores, empresarios y la Fuerza Armada Nacional. Después de 150 años de vida republicana, habíamos llegado a tener el periodo más largo y estable que de ella conocemos.

En 1965, a mis 17 años de edad encontré mi identificación con el partido del pueblo. Recién saliendo de la adolescencia viví la experiencia emocionada de aprender a vender -casa por casa- el Semanario AD, órgano informativo del partido en todo el país. Aprender la responsabilidad al salir a las calles a recoger finanzas para el funcionamiento del partido portando una alcancía numerada y codificada; acompañar a mi hermano mayor para presenciar sus actuaciones con la que recorría los barrios personificando a Juan Bimba, vistiendo su liquilique blanco, su bollo de pan bajo el brazo, calzado con alpargatas y coronado con un sombrero de cogollo; encontrar a mis amigos jugando ping-pong en la casa del partido; vivir mis primeros cursos de oratoria, con los que comenzó la magia vivida; el amanecer de lo que podía ser AD. Fue un comienzo tan intenso, como apasionante, cuyo corolario para mi principiante liderazgo fue ser postulado por mis compañeros de AD a la presidencia del Centro de Estudiantes de la secundaria donde nos formábamos como maestros normalistas.

Fuimos beneficiarios de una sociedad construida por nuestros padres. Todo se lo debemos a esos hombres y mujeres que corriendo riesgos, expuestos por privaciones y poniendo en juego su vida, alcanzaron sueños de sus vidas y llegar a luchar con más denuedo que los que veníamos atrás lo pudiéramos disfrutar y mucho mejor. Nos convirtieron en privilegiados por la calidad de vida que todos los días sin importar el color, nos hacía sentir optimistas del porvenir. No hay nada en mis compañeros de generación que podamos decir que no sea reconocer que nuestros tiempos fueron tiempos mejores.

No hubo distinción más honorable que AD me brindara la oportunidad de postularme cinco veces consecutivas en sus planchas como Diputado Congreso de la República de Venezuela. El privilegio era estar en manos de la voluntad libérrima de los ciudadanos para poder alcanzar semejante honor. Siempre para alcanzar ese logro tuve la suerte y el privilegio de los mejores ejemplos ciudadanos, como también el ejército de amigos que lo hicieron posible.

El 26 de abril de 1985 en acto político que organizaron mis amigos y compañeros en Mérida, recibí una carta enviada que desde París que decía:

Querido Héctor Alonso, tus amigos y compañeros en Mérida y el pueblo de tu merideño lar nativo han querido celebrar tus 21 años de vida política para hacerte legitimo reconocimiento de méritos acumulados a lo largo de este, tu primer y largo de recio batallar en las filas del partido de Pinto Salinas y Alberto Carnaval, ofrenda límpida y de entrega heroica de la Mérida democrática de la patria humillada por el bestial absolutismo del tirano. Allí abrevaste en ese ejemplo, paradigmas y coraje y patriotismo, lecciones de dignidad y devoción para servir a tu pueblo bajo las heroicas banderas blancas de Acción Democrática.

Al reconocimiento que hoy se te hace seguro estoy, la vasta militancia partidista de toda Venezuela que te ha visto caminar por pueblos y aldeas llevando el mensaje fresco y optimista de las nuevas generaciones acciondemocratistas de las cuales eres una figura relevante sin arredrarte por los sacrificios y sinsabores de la actividad política, que es para servir a la nación y no para servirte de ella. Como un pragmatismo corrupto y corruptor que amenaza con peligrosa fuerza penetrar la propia partidista mientras hace estragos notorios en la vida nacional y pone en peligro inminente la fe popular en los políticos y en los partidos, bases irremplazables de la democracia.

Su amigo y compañero Carlos Andrés Pérez.

Carlos Andrés Pérez, expresidente de Venezuela

Ese mismo año se produjo como contrasentido en la vida democrática del país y particularmente, de Acción Democrática  la designación de la mayor parte de los secretarios generales regionales de Acción Democrática como gobernadores de estado. Una hegemonía de poder inaceptable para los demócratas verdaderos. Era como fusionar partido y gobierno en una voluntad absoluta. Práctica política absolutamente deleznable. De inmediato el evento electoral del partido sirvió para probar el absolutismo de un partido fundamental en la construcción de la historia democrática del país. Evento que nos atrevimos enfrentar confiando en una rendija de luz democrática. Así lo hicimos. Logramos la victoria en Mérida y después fuimos a la Convención Nacional donde el bochorno llegó a extremos, al ver convertirse a la Secretaria Privada del Presidente de la República, quién, desde el propio palacio de Miraflores, daba las instrucciones a gobernadores o jefes regionales del partido de cómo sus delegaciones debían emitir sus votos y controlar el partido en función a los intereses del gobierno. Luchamos contra la corriente y, al final, se rompió el tubo porla fortuna de contar y tener presentes los afectos sembrados durante tantos años de luchas.

Con contradicciones y asomo de difíciles turbulencias a lo interno de mi partido, cumplimos la responsabilidad de dirigir AD en mi región. Coincidieron esos tiempos con los cincuenta años de Acción Democrática. Nos esmeramos todos en Mérida por cumplir la palabra empeñada. Fundamos la Universidad Popular Alberto Carnevali (UPAC) y producto de ella se logró publicar la recopilación de la Historia Contemporánea Venezuela  desde 1929 hasta 1991 y todos los documentos de la Historia de Acción Democrática y la democracia venezolana desde 1945 hasta 1990. Esos documentos eran las bases teóricas e históricas de la fortaleza e identidad ideológica de AD, que con rigor académico e intelectual, permitió una ofrenda al partido en su medio siglo de trascendental historia de Venezuela.

Sentíamos la urgencia de actualizar los marcos teóricos, ideológicos, programáticos y organizativos de nuestro pensamiento y acción política. Estimulamos el debate. Deseamos fortalecer nuestro sentido de pertenencia estimulando especialmente en los más jóvenes a sentir la necesidad de conocer y aprender sus orígenes, para que comenzaran a dibujar el país que estaban soñando. De acuerdo con el historiador, académico, investigador y escritor Ramón Rivas Aguilar, las últimas revisiones de las tesis políticas y programáticas de Acción Democrática se hicieron en 1956 y 1964.

Este recorrido por elevar la discusión teórico-práctica de los militantes de AD fue revertido por los afanes de las luchas internas y el empecinamiento de la cúpula partidista, que optó por cerrar la Universidad, regando el cuento de que allí se estarían formando los liderazgos de los futuros neoliberales.

La segunda candidatura de Carlos Andrés Pérez se logró desde la calle. Ante la pretensión que la maquinaria partidista de que sólo ella participaría en la elección del candidato presidencial. Todos los segmentos de la sociedad venezolana fueron movilizados a presionar para que el colegio electoral fuera una expresión cabal de todos los segmentos de la sociedad y se ampliara al mayor número de representantes.

Finalmente el colegio electoral de AD se ampliaría en tal volumen de militantes y sectores independientes que nadie tendría dudas del resultado final expresado voluntaria y democráticamente.

Esta elección de CAP abrió las compuertas de una nueva generación. Al calor de esa candidatura se organizó un poderoso e innovador de Movimiento de Movimientos con centenares de miles de jóvenes organizados según su modo de vida. Con una organización lineal muy participativa y competitiva dentro de los múltiples sectores que lo integraban. Venezuela 2000 fue sin duda una verdadera revolución al lograr incorporar y poner a participar  a los jóvenes venezolanos desde su condición de ciudadanos. En virtud de su éxito, la UCAB, autorizó a un grupo de sus jóvenes estudiantes de comunicación social a realizar su tesis de grado sobre Venezuela 2000 como un nuevo modo de hacer política en Venezuela. En ese riguroso y académico trabajo se determinó que el 70 por ciento de los votos emitidos a favor de CAP fueron por intermedio de  Venezuela 2000.

Esa segunda presidencia -y primera en la historia nacional al elegir a un mismo ciudadano dos veces por la voluntad popular- fue recibida con un convulsionado escenario social y una quebrantada salud del sistema político (repetidamente advertida): las arcas del Estado se encontraban en su nivel más precario; el desabastecimiento, consecuencia de un inescrupuloso e ineficaz control de precios y de cambio, hacía escasear hasta el pan; se estaba comenzando a vivir con mucha fuerza las consecuencias de situaciones que se fueron generando en la década de 1980, particularmente con el descenso del salario real. Después del 23 de Enero de 1989, el conflicto interno en la Policía Metropolitana, fomentado por el Grupo ZETA, la hizo, no solo insuficiente, sino inclusive cómplice de lo vivido un mes después; el desbordamiento que atacó comercios y abastos, dejó indemnes oficinas públicas y sedes de partidos políticos. Sacar al Ejército a la calle no era la mejor opción, sino la única. Ese lunes 27 de febrero estaba convocada una reunión ordinaria del CEN. Llegó la noticia de los disturbios. La sorpresa fue general…así como la estampida. 

La memoria histórica nos obliga a su construcción apegada, con escrupulosa fidelidad, a la verdad.  Los que mienten no merecen respeto.

Acción Democrática convoca a un proceso electoral interno durante el año 1990 para renovar sus autoridades. Dos corrientes de opinión enfrentábamos nuestras contradicciones y la opinión pública bautizó a unos llamándolos ortodoxos y a otros nos llamaban renovadores. Mediante una puntual reforma estatutaria previa al proceso, se establece que la elección será de 5to grado. Los delegados serán electos por la base en un 60%, y el 40% restante correspondería a delegados natos. En ese proceso electoral, a pesar de las adversidades, decidimos participar con la convicción y deseos de renovar a AD, modernizarla, democratizarla para poner a un lado el caudillismo como modo de imponer las decisiones. En un discurso pronunciado en julio de 1990 dibujamos el partido que soñábamos y concluimos con la advertencia “O CAMBIAMOS O NOS CAMBIAN”. A esas elecciones concurrimos a votar alrededor de 789.000 militantes. Ante el resultado ofrecido por la autoridad electoral del partido, concluido la Convención Nacional realizada en el Parque de Naciones Unidas en 1991, el resultado fue un trago amargo para los que éramos identificados como renovadores. No sé cuántos consejos y opiniones tuve que escuchar para, a consecuencia de lo ocurrido, asumir la responsabilidad que me obligaba la sensatez.

Recordé en uno de esos momentos la anécdota de la señora Isabel de Malavé, viuda de Augusto Malevé Villalba, quien desde la creación de la llamada Romería Blanca, fue la Presidenta del Comité Organizador de ese evento icónico del partido del pueblo. Ya con anterioridad ella me confesó que tenía sospechas de lo que habría de pasar luego: “…el Comité Ejecutivo Nacional de AD me ordenó mediante resolución suspender la realización de la Romería Blanca del mes de septiembre de 1990. La explicación era que esa ventaja no se podía dar, porque estaban conscientes que los renovadores eran los populares.” Doña Isabel de Malavé  me aconsejó, que ante la eventual decisión que yo fuera a tomar luego de la Convención, no dejar fuera de la balanza que yo tenía 42 años y mi contendor me llevaba 30. Esa madrugada de 1991 después de pensar, escuchar, y haciendo reflexiones sinceras conmigo mismo, consciente de lo severa que era la crisis que vivían los partidos y el sistema político del país, no pasó por mi mente dividir a AD,  ni renunciar a ella porque nadie me lo hubiera creído. Ya los partidos se estaban debilitando tanto, que ni fuerzas había para dividirlos. Mi experiencia y percepción me indicaban que los partidos podían entrar en un proceso de disolución progresivo. Estábamos pasando de la etapa de los partidos grandes a los partidos pequeños. 

Me incorpore al CEN como Secretario Político Nacional, donde sólo podía llegar en virtud de la modificación estatutaria, aprobada previa a esas elecciones, que establecía que quienes compitieran por el cargo de Secretario General Nacional requerirán más del 40% de los delegados para ser reconocido automáticamente como miembro del Comité Ejecutivo.

El año 1992 el golpismo se hizo presente. Dos asonadas militares fueron frustradas. El 4 de febrero de 1992 fuimos advertidos en horas de la noche de lo que estaba ocurriendo. Un frustrado magnicidio alertó y obligaba a percatarnos que era la democracia quien estaba corriendo riesgos. Los golpistas fueron derrotados, pero no anulados. Con convicciones y sin vacilación seguimos en la lucha, sin dar tregua. El jefe de la cúpula del partido me ordenó fuese a pelear después del golpe del 4 de febrero y conquistar la gobernación de Mérida. Estando por esos hermosos y queridos caminos de mi tierra, nos sorprendió un nuevo y frustrado golpe militar el 27 de noviembre del mismo año. La única compensación ante la derrota fue saber que en nuestro intento nos habían vencido los votos del pueblo. La democracia seguía resistiendo.

A las 6 de la tarde del 20 de mayo de 1993 fuimos convocados a una reunión extraordinaria del CEN. La intención de aquella convocatoria era definir la posición del partido ante la eventual decisión del máximo tribunal en cuanto a hallar méritos o no para el enjuiciamiento del Presidente de la República; fallo que no se había hecho público, pero que era consecuencia de interesadas manipulaciones, de las que estaba en conocimiento, así como de todo el expediente, el jefe de la cúpula de AD, lo que me había confesado personalmente el Dr. Gonzalo Rodríguez Corro en una conversación que sostuvimos días antes en la casa de un amigo común, y además compadre de él. El Secretario General estableció que ante un fallo en contra, la expulsión de Carlos Andrés Pérez era lo procedente. Entrados en el debate, sólo siete miembros de ese CEN nos opusimos a la expulsión: Aura María Loreto, Luís Piñerúa Ordaz, Luis Emilio Rondón, Antonio Ledezma, Gustavo Mirabal Bustillos, Johan Perozo y yo; los demás guardaron silencio. Acto seguido, se instruyó a la jefatura de la fracción parlamentaria que debería dictar línea a los Senadores del partido para que autorizaran el inicio del juicio a CAP. Escuetamente y sin ninguna profundidad, el jefe de la cúpula partidista justificaba la grave decisión tomada por una mayoría de magistrados de la CSJ en que, según sus palabras, se convertía en obligante acatamiento al Estado de Derecho o su desconocimiento. En el fondo, su propuesta era demostrar fuerza en el control de la organización y sacar del juego político al líder más importante y de mayor influencia en la historia de AD, después de Rómulo Betancourt.

En esa discusión fue un monólogo o, en algunos casos, un torneo de fuertes discusiones interpersonales entre los pocos que nos atrevimos a contradecir la opinión del jefe de la cúpula. Sólo quienes nos oponíamos a la expulsión de CAP parecíamos dispuestos a dar una pelea que no tendría mucho éxito, porque el propio ambiente de la reunión delataba la conclusión. Muchas preguntas me hice en medio del debate. Un juicio partidista sin derecho a la defensa. Un hombre encarcelado. ¿Acaso se podía pensar que no tendría consecuencias el expulsar del partido la figura de quien había sido dos veces Presidente de Venezuela llevando sus banderas? Miraba a los lados a mis compañeros de CEN, que hasta hace poco se rasgaban las vestiduras por CAP, convertidos en pusilánimes detestables y contradictorios en su propia historia personal y política. Ese día pude comprobar cuán probable es la cobardía cuando el poder se derrumba.

Acordado lo propuesto por el jefe de la cúpula, decidieron convocar a una autoridad superior de la jerarquía partidista: el Comité Directivo Nacional. Allí solo hubo preguntas sin respuestas. Seguramente algunos se pasearían por la idea de cómo mandataria a quitar las fotos y afiches de CAP colgados en las paredes del partido, mientras otros nos preguntábamos cómo harían para arrancar de las páginas de la historia de AD lo dicho y hecho por Carlos Andrés Pérez.  El 23 de Mayo de 1993 CAP se defendió desde la cárcel con una carta enviada y leída en el CDN, escrita en su vigilia desde el retén de El Junquito. Nadie respondió ni por asomo con algún documento profundo que considerara como ciertas o al menos que permitiera dudas al juicio que se iniciaría. Ya era un condenado según el criterio de esa mayoría.

Solo importaba lincharlo. Y no faltaron los votos para imponer la fuerza de la maquinaria partidista. El setenta por ciento acató las órdenes de la cúpula.

El dictamen de la CSJ y la infausta posición del partido suceden a consecuencia de la continua y contundente campaña mediática con profusa y disímil participación, según la cual había que sembrar en la población la convicción de que el Presidente era un corrupto y que había llegado la hora de establecer un precedente en Venezuela. La aplicación de la Ley con tan evidentes razones políticas tuvo como consecuencia minar severamente el sentido de justicia y socavar las bases del Estado de Derecho. Venida una sentencia preconcebida, dictada al socaire del instinto de las multitudes, llevó a la cobardía de los verdugos a transferir la trabajada opinión pública, siempre tornadiza y cambiante, en elemento inspirador de esas decisiones, las cuales, una vez que gozan de la autoridad de la cosas juzgada, fueron irreversibles.   

La Corte Suprema de Justicia requería la autorización del Senado de la República para iniciar el juicio. Acción Democrática, que tenía la mayoría, procedió a dar la autorización. De los 28 senadores, sólo 4 se opusieron enérgicamente: Leopoldo Sucre Figarela, Luis Vera Gómez, Ildemaro Villasmil y José Luis Rincón. Estoy convencido que ese día no solo se inició el linchamiento de CAP, traicionado por los propios, sino que el tiempo ha demostrado que ese día regalaron a Venezuela. Sin los votos de AD no habría sido posible el juicio injusto y se hubiera dado al traste con todo un proceso de confabulación insólita, en el que diferentes ópticas e intereses se estimulaban entre sí.  Esa decisión del Senado, con inusual celeridad, sin informe de comisión alguna, sin oír alegatos ni argumentos, cohonestó delitos de incompatibilidad recíproca, como la malversación y el peculado, para que luego apareciera la extravagancia del peculado espiritual.

Carlos Andrés Pérez en 1993 dijo: “Si no abrigara tanta convicción en la trasparencia de mi conducta que jamás manchara mi historia, y en la seguridad del veredicto final de la justicia, no tengo inconveniente en confesar que hubiera preferido otra muerte.

También en 1993 dijo: “Ojala que quienes han provocado esta tragedia no tengan razones para arrepentirse.

Al salir de la cárcel nos reencontramos sus amigos. 

Al salir de la prisión quería ponerse en contacto con muchos de esos ciudadanos que jamás lo abandonaron. De miles y miles de venezolanos y extranjeros que los domingos lo visitaban masivamente en su celda. Quería verlos y hablarles. Eso nos llevó a tomar la decisión de postularlo a Senador por el estado Táchira. Allí el pueblo se volcó multitudinariamente solidario, a pesar de que Acción Democrática no lo respaldó oficialmente. Ese recibimiento en las calles de San Cristóbal y el resultado electoral, que por muy poco no resultó en obtener los dos senadores, nos daban ánimo de seguir luchando por la democracia para hacerla saludable. Esa convicción tuvo su epítome el 2 de Febrero de 1999, cuando el golpista tomaba posesión, luego que la democracia se mostrara ineficaz en protegerse a sí misma, mientras compartía el espacio del hemiciclo del Senado con aquel que, confiando en los principios que había ayudado a construir, fue condenado por la inquina y absuelto por el pueblo. Dos caras de un parteaguas en la historia política del país, en la que Carlos Andrés Pérez dio otra inmensa lección de vocación democrática.

En el 2002, los acontecimientos de esos tiempos me hacían presagiar males mayores para el país y tomé la decisión de escribir esta carta que me gustaría leyeran completa por medio de este enlace: Reunificación de la familia.

Hemos perdido la oportunidad de celebrar un histórico cumpleaños para tener que vivir muriendo. Una insólita paradoja que colocada en nuestras conciencias por lo que ha ocurrido en Venezuela, pareciera imposible pensar que una historia de 80 años, tan llena de heroísmo, inteligencia, sabiduría, trascendencia y grandeza, pudiera correr el riesgo de sucumbir y dar paso a la oprobiosa catástrofe humana  que jamás nos hubiéramos imaginado.

Desde hace 25 años he estado hablando en silencio, desde que la cúpula del partido me excluyó de la militancia, pero no de su corazón; cumplía mis 46 años. Todos mis compañeros saben de la injusticia que se cometió. ¡Qué ignominia el escoger el camino del garrote vil y disfrazarlo de justicia partidista para quitar del camino a quienes éramos verdaderos amigos de Carlos Andrés Pérez! Si algo sabían de mí, era lo que me representaba el valor de la lealtad.

Hasta mi último adiós en Miami, el 27 de diciembre 2010,  conmovido y compungido por su despedida; allí, junto a amigos comunes, rendimos el homenaje con la autenticidad que seguramente él esperaba. Parecía un imposible conseguir el 25 de diciembre un cupo de avión comercial. Gracias a mis hijos lo pude hacer. Mis amigos en Miami me dieron albergue y transportaban a la capilla funeraria que siendo cuatro salas fue convertida en una sola para recibir a tantos venezolanos exiliados y espantados de su tierra. En Miami, la cúpula del partido pretendió, seguramente tratando de guardar las formas, hacerse presente con uno de sus impresentables.

Al llegar el 5 de octubre de 2011 el cadáver de CAP a Caracas, no tuvieron recato. Lo llevaron a la casa de Acción Democrática y para asombro una gigantografía con la cara de CAP ocupaba el mayor espacio de la sede. Pero más cínicos no podían haber sido al bautizar la casa de AD con el nombre del hombre que habían expulsado del partido, defenestrado de la Presidencia de la República y habían permitido una condena injusta que lo había puesto tras las rejas en el retén del Junquito.  No guardaron nada. Pretendían justificar todas estas calculadas jugadas y ultraje a la dignidad de CAP al pretender que el fundador del partido había decidido pasar, después de muerto a ser, “fundador recensando”, que es como decir a trabajador reenganchado. 

Cuando salimos de la Iglesia de la Chiquinquirá acompañado el féretro por una importante cantidad de ciudadanos, caminábamos por  la avenida Libertador curiosamente frente a las Torres Las Delicias, abruptamente, el jefe de la cúpula partidista alzando sus brazos ordenaba que el féretro dejara de ser llevado en hombros de los simpatizantes y se introdujera a una carroza funeraria dejando a los que lo acompañábamos  al garete y así él trasladar el cadáver a un acto político en el boulevard del Cafetal.

Nunca me hubiera imaginado tener que vivir lo que he vivido. Nada por amargo que sea dejaría  a un costado lo que aprendí en parte de esos gloriosos años históricos de AD. Qué lástima que quienes tanto se equivocaron, nunca tuvieron el coraje y la franqueza de confesar que se habían equivocado. No tuvieron propósito de enmienda.

El gran partido del pueblo aun a sus 80 años sigue siendo el más grande sentimiento sembrado en la política de nuestro país, hoy, desparramado por Venezuela y los que viven aventados de su propio país. Mis experiencias de estos años han sido exigentes.  Nunca desconectado de mis amigos, pero sí sorprendido, que al reencontrarme  junto a otros amigos  encontré el común denominador que seguían siendo amigos pero cada quien pertenecían a partidos políticos distintos pero todos habían tenido el mismo origen.

No he sido ni seré parte de las razones para una muerte histórica de Acción Democrática.

80 años después, la única posibilidad de salvar históricamente a AD es devolviéndole al pueblo la soberanía de elegir y legitimar su liderazgo. Continuar la historia que aún está por hacerse y sacarla del mundo contradictorio que se encuentra entre la agonía y la esperanza. No la sigan manoseando y  ultrajando. Hay que buscar nuevos caminos. Sin la juventud  no tendrá razón de existir.  Ya basta el sacrificio de otras generaciones. He repetido muchas veces que soy un hombre con más pasado que futuro, pero también he reconocido la deuda de honor que mantengo con las generaciones que ayudé a formar; por eso, estoy convencido que es deber de quienes valoramos el peso y responsabilidad histórica de la más longeva organización política en la historia de Venezuela, el enrolarnos en la justa y merecida causa de ayudar a repensar, no sólo en la refundación de una organización política, sino –y muy fundamentalmente– en su función como piedra angular en la construcción de un mañana promisorio, como ya se hizo antes, pero que ahora habrá de responder a nuevas realidades y necesidades de una sociedad tremendamente distinta en las que esas generaciones que saltó la historia, se reivindiquen en el ejercicio de la dirección política del país. No es momento de pensar en reeditar el pasado, es momento de crear el futuro con base en el conocimiento cierto de todo lo malo y lo bueno que hicimos y que contribuimos a hacer.

Ahora conmemoramos los 80 años de Acción Democrática y el 2022, los 100 años del nacimiento de Carlos Andrés Pérez. Estoy seguro que es el momento propicio para que, motivados por su impronta, en honor a su trayectoria y huella histórica, aprovechemos para que en el ejercicio de recopilar su vida y obra, Venezuela halle inspiración estimulada en una de las figuras más importantes de la historia política contemporánea de Venezuela.

Héctor Alonso López
Caracas, 12 de Septiembre de 2021



Con este articulo inédito y exclusivo le damos la bienvenida a Héctor Alonso López como articulista de Resumen Digital, un gran honor para nosotros contar con alguien como Héctor Alonso, quien sin duda es parte de la historia política de Venezuela.

39 Comentarios

  1. Admirable reseña histórica de Acción Democrática, por uno de sus líderes que garantizaba cómo poco la vigencia del partido.

  2. Buena reseña histórica.

    Realmente el ciclo de vida cumplido de una manera de gobernar, se llevó por delante a uno de los principales líderes del partido, de venezuela y America.

    La pregunta de las mil lonchas: como lograr romper paradigmas ¿para cambiar, reemplazar o educar las dirigencias obsoletas, no sólo de AD sino de las demás organizaciones políticas?

    Si queremos cambiar el pais debemos cambiar el modelo centralista militarista heredado que dio origen a esta situación.

    OtraVzlaEsPosible y otra Democracia también: Democracia Parlamentaria

    Atte
    Luis Balo Farías

    • Palabras muy sinceras de quien estuvo dentro de las entrañas de ese monstruo en que convirtieron el partido del pueblo; desde donde se ocuparon de no dejar paso a que la generación de relevo en la que se contó a este ilustre político queriendo ayudar hacer el vuelco necesario para refundar AD y poder seguir escribiendo la historia política contemporánea de Venezuela. Es el tiempo de retomar el legado de todos nuestros fundadores constructores de la democracia; Hoy tan anhelada.

  3. Excelente cronología de hechos sobre los cuales doy fe por cuánto acompañé a Hector Alonso López y al equipo que se conformó, no solo en el ideario del rescate de los verdaderos fundamentos que dieron origen a Accion Democrática sino en el recorrido por toda Venezuela despertando la necesidad de adecuar a la organización en los nuevos retos de la entrada de un nuevo milenio.
    Gran reflexión en esta época aciaga que vive nuestro pais y estoy segura que esa memoria histórica permitirá propiciar las acciones para retomar la venezuela Democrática con valores y justicia que nos merecemos! 12 noviembre 2021
    @auramarialoreto

  4. Excelente Héctor Alonso y sigues vibrando en los ecos de la frase Bentacuriana @Adeco es Adeco hasta que se muere @. Te admiramos los que te hemos conocido en tu trayectoria limpia y apegada a la verdad histórica y tus grandes aportes a la Democracia la posteridad los reconocerá sin mesquindades. Gracias por tomarte el tiempo para escribir esa lapidaria crónica de la Historia de AD en sus 80 años. Un gran abrazo de ti amigo y compañero Jesus Genaro Ibarreto Barrios

  5. Cada detalle de esta historia Adeca ratifica el compromiso de una Accion Democratica nueva, futurista por eso continuamos pensando en reunificar una tercera via en ese sentido.
    Felicitaciones Hector siempre tan certero y exacto en tus comentarios Adelante sobre las tubas… Adelante.
    OTTO Medina.

  6. Excelente artículo, refleja toda la historia verdadera, dónde unos pocos mancharon la historia del país, por qué no perdonaban el liderazgo natural de Carlos Andrés Pérez

  7. Es una síntesis política para el análisis y el proyecto político necesario postdictadura.
    Acción Democrática es una manera de ser.

  8. Triste reseña archiconocida pero ignorada. El màs grande fue derrotado por sus «amigos» y sigurn allì con su caudillismo. Es la vida, es el ser humano, es la lucha del mal y el bien. Lo bueno de este momento es la realidad que grita, q no solo le hicieron daño a CAP, a sus amigos, familia y Partido Polìtico si no a toda TODA Venezuela

  9. Se impone una autocrítica severa, descarnada, reconocer aciertos y errores, e inmediatamente llamar a un proceso de renovación de todos los cuadros del partido, con sinderesis y mucha humildad.

  10. Desde principios de la década de 1980 los partidos comenzaron a transformarse en franquicias personales o grupales alejándose de las doctrinas que los gestaron. Sobre todo AD y COPEI fueron echando a un lado sus conceptos de unidad política para aplicar las prácticas de parcelas personales dando paso a lo que hoy se vive en Venezuela desde 1999 con público ejercicio y que se mantiene precisamente porque los partidos fundamentales y los que se formaron de ellos mantienen la práctica franquicitaria. Cada quien cuida su pequeño espacio. No hay visión de país. Solo un canibalismo político que a vuelve a la sociedad en general.

  11. Héctor , gracias por permitirme recordar fragmentos de la historia moderna del país. Desde nuestra niñez mostraste ese amor por el partió AD y tus amigos de la infancia no lo entendimos , los deportes eran nuestro día a día.
    Gracias por todo lo que pudiste hacer por mucha gente en Merida, nuestra Merida, y por Venezuela, nuestra Venezuela . Hoy cerca de 20 años exilado por decisión propia, te recuerdo y aprecio por tu calidad de ser humano y tu amor por el país. Un fuerte abrazo

  12. Excelente hermano, que gran e histórico , didáctico escrito, nos entregas , donde gran parte de esa historia .Ud es el protagonista . Gracias ,Gracias , par mí es un orgullo y un preciado tesoro ser su amigo, me siento honrado y dichoso a la vida de haberlo conocido, compartir ideales comunes de libertad . Un gran abrazo Hermano Querido Hetmsnos por siempre ..!!!!

  13. Mi quérido y admirado Héctor Alonzo López quien abrazo las mejores causas y lucho sin descanso en todos los terrenos en qué lo vi y compartí Especialmente en el campo universitario donde lo acompañe por el año 1976 cómo candidato a la vicepresidencia y el a la presidencia de la Federación de Centros Universitarios de la UCV.
    Ese mismo que desvío el destino brillante de Acción Democrática fue quien cerró el paso a la dirigencia universitaria en Acción Democratica frustrando así el futuro de tantos jóvenes dirigentes que se habían formado para continuar el paso triunfante de Carlos Andrés Pérez y de dignos dirigentes jóvenes como nuestro querido Héctor Alonzo López.

  14. Héctor Alonso recibe mis sinceras felicitaciones por la narrativa expuesta, dentro de ese marco , muy claro y preciso sobre Carlos Andrés Perez. Me adhiero a carta cabal. Con está consigna , para el orgullo de la sinceridad “ Ese hombre si caminò , fué de frente y diò la cara”. En nuestras mentes mantenemos el recuerdo incolumen, para la historia de esta gran Venezuela. ADelante ( 80años). Sigamos en la lucha.
    Un abrazo.

  15. Excelente Hector. Dios permita un autentico reencuentro y el inicio de una adecuada formación políca de una nueva generación de jóvenes con visión de futuro.

  16. Héctor, has graficado, de manera impecable, el ciclo histórico, de un partido nacido como instrumento de redención social, y cuyo hilo vital reclama el concurso activo de quienes abrazamos sus irreductibles banderas.

  17. Yo que viví esa Acción Democrática, digo esa es la verdadera historia , esa es la razón de la Venezuela destruida por aquellos que dieron rienda suelta a sus apetencias personales. Admiro la lealtad de Héctor Alonso, yo sigo siendo del Partido AD y estamos dispuesta a recuperar nuestra doctrina u a nuestra Venezuela

  18. Muy bueno el recuento historico lo malo es que eso ya solo es historia porque ellios mismos sr cavaron su propia tumba y al igual que Caldera lo hizo con COPEI ya de esos 2 grandes partidps lo que quedan son cenizas. Ahora hay que ver como se organiza un verdadero partido liberal que acabe con toda esta era de populismo de reparto de latas de zinc sacos de cemento cabilla bloques cajas de comida asi como pensiones misiones y becas improductivas de todo tipo.

  19. No soy política, ni conozco mucho del tema ,pero comparto esa historia narrada y que junto a muchos venezolanos.
    Viví al lado de mi esposo Eladio Rivas dirigente del partido en Guárico. y recuerdo ese momento oscuro para la democracia en esa época que marco la realidad política de nuestro partido Accion Democrática.
    Y digo triste porque ,si creo en ese dicho criollo que quien le pega a la familia se arruina.
    Y en sentido figurado eso fue lo que un grupo de compañeros hicieron con el líder del momento para ese entonces Carlos Andrés Pérez.
    creo que el tiempo le ha dado la razón a quienes como Héctor Alonso López ,no apoyaron la destrucción política que más tarde le haría tanto daño a Venezuela y a nuestra organización política.

  20. La Historia narrada por sus protagonistas. Y aún existe la posibilidad del rescate de la Democracia en Venezuela. Porque si existe juventud con principios y valores , y que Valoramos el esfuerzo de tantos hombres y mujeres que lucharon por una Venezuela libre y de los Venezolanos. Un fuerte abrazo mi viejo querido

  21. Que tristeza,que realidad política tan asquerosa en mí amado País Venezuela,por eso estamos como estamos….!!!!
    Gracias Héctor,por esa encomiable labor de decir lo que has dicho ,para dolor y tristeza de una nación….!!!! Porqué nuestra democracia la han destruido,la han implosionado ,quienes dicen ser sus defensores,y el pueblo caímos en un letargo histórico que nos estás Literalmente matando,comparto contigo hay que rehacer nuestro partido,hay levantar los cimientos ,de cara al futuro,y en base a nuestros propios errores…..Ojala no sea tarde aún…..
    Un abrazo a la distancia

    Jose Virguez

  22. Gracias Héctor Alonso por recordarme lo bueno vivido y disfrutado junto a mi familia, estoy de acuerdo con lo expuesto en esta carta y lamento las decisiones tomadas por los responsables de querer destruir un hombre que le dió tanto a nuestro país. A Carlos Andrés Pérez el tiempo le dió la razón.

  23. Leyendo la excelente narrativa de mi querido y apreciado amigo Héctor Alonso López, rememoré las tardes de tertulia en el seno de la UPAC (Universidad Popular «Alberto Carnevali»), en las caules dedicamos largas y horas para el análisis de lo que había sido AD y del rumbo que debía tomar, para que siguiese siendo lo que siempre fue, el instrumento de la modernización del país, pues como bien lo afirmaba el gran amigo e historiador Ramón Rivas Aguilar, el proyecto político de AD se había agotado por cumplimiento en 1.976 con la nacionalización de la industria petrolera, (tesis que suscribo totalmente), hecho este que dió pie a que el partido fuese perdiendo su escencia, de ser el instrumento de lucha del venezolano por sus reinvindicacioones, dando paso a un partido clientelar, manejado como una hacienda a su antojo por un caudillo y sus caporales, que no supieron comprender las exigencias de un país y una militancia cada día más cambiante y compleja.
    Todo ello nos lleva indefectiblemente a buscar una tercera vía, como la que esta proponiendo HAL en este avesado artículo, que nos permita reconstruir AD desde sus cimientos, para volverle a darle el sitial que siempre a tenido en la historía política nacional, lo que le ha hecho acreedora de muchos enemigos, que hoy se regocijan al ver el estado en el cual se eencuentra la organización que parió la democracia en la cual tuvímos la oportunidad de vivir y formarnos.
    Esto solamente será posible si somos capaces de retomar la conducción del partido y diseñar un nuevo proyecto político (asentado sobre las bases ideoĺógias como el Plan de Barranquiila), que permita entender ala actual dirigencia de las dos AD que hoy cohabitan en el escenario político nacional, la de Bernabé y la de Ramos Allup (quienes convirtieron al partido en una suerte meretriz que baila al ritmo de intereses particulares), que en esta hora menguada de la historia política nacional, se hace impostergable el entregar el glorioso estandarte del AD, a una nueva clase política que sea capaz de volver a posicionarlo de nuevo en sentimiento nacional.
    En esta ardua tarea figuras como la de HAL y muchos otros, tendrán indefectiblemente que jugar un papel protagónico, pues han dado muestras al país y al partido de querer volver a refundar partido del pueblo AD sobre nuevas bases, que le permitan seguir existiendo y seguir siendo el instrumento de la modernización nacional, capaz de hacer entrar al país de una vez por todas en el nuevo milenio.

    Reyes M. Paz C.

  24. Que bueno que alguien recopile los datos y rememore, lo vivido y lo sufrido dentro de Acción Democrática en esa época de torbellinos de poder que tanto daño hizo… Ciertamente Venezuela 2000, la Universidad Popular Alberto Carnevali, la Renovación 5, fueron movimientos que nos enseñaron otras maneras de hacer política y en mucha ocasiones (como la misa) poner la vocación de servicio al alcance y beneficio de quienes lo necesitaran. El trabajo voluntario siempre fue nuestra consigna y el llevar a AD a cualquier rincón de nuestro país… no fue fácil sufrir todo lo que expusiste Hector, desde nuestra trinchera, ver como quisieron aniquilar no sólo a nuestro líder Carlos Andrés Perez (para mi el mejor Presidente de Venezuela) sino a todos quienes hemos sido sus seguidores, pasarnos sus aplanadora y desde cualquier esquina tratar de atacarnos… Como lo decíamos en todas las tertulias de la UPAC el contenido programático de AD se agotó por cumplimiento (en ese entonces) y había que reprogramar… Ahora vuelven a ser importantes esos contenidos: estabilidad política, renacer de la dictadura, nacionalización del petróleo, pan, tierra y trabajo; el retroceso de nuestro país refunda todo el planteamiento inicial que ahora vuelve a estar vigente, Muchas gracias Héctor, ahora desde tierras lejanas la nostalgia de esos momentos en que éramos un partido fuerte donde se podía discutir, es para mi, una utopía.

  25. Excelente Hector como diría Oscar Yanez Así Son las cosas Dios te bendiga, ahora si quieren utilizar a CAP como señal de q con AD se vive mejor

  26. Excelente, gracias a Hector Alonso, pudimos obtener toda una formación en la UPAC de la mano del profesor Luis Caravaho, quien por cierto tuvo una tertulia esta semana pasada sobre los 80 años de AD y que coincidió con este importante y revelador artículo de HAL la ortodoxa desicion de aquel momento sepultó la visión renovadora de un gran número de venezolanos que queríamos otra AD, Hector uso una gran frase o cambiamos o nos cambian, el tiempo le dio la razón, llegamos al 2021 y todavía desean continuar dirigiendo a AD por favor.

  27. Muy Valiente este Escrito de Hector A.Lopez.
    -EXCELENTE-Solo le Cuestionaria un Detalle: El NO nombrar -¿-POR 0bvio-?,. A ese «Jefe de la Cupula de AD» , de ese Entonces. Motor 4X4 de Toda esa CACERIA DE BRUJAS–.Y TRAGEDIA HOY, Y BARROS TRAIDOS DE AQUELLOS VIENTOS:.
    –No vale Cortesia, menos Caballerosidad, Ni Consideracion a Emplear con quien NO LO FUE.!.
    HECT0R: Historia Contempiranea es Historia Contemporanea..Y SUS Protagonistas Heroes (,CAP) 0,VILLANOS.¿¿¿????. Deben nombrarse!.Asi como mencionas a Carlos Andres Perez, en el Articulo.Estos VILLANOS deben ¡DESENMASCARARSE! C0N VALENTIA.!. LAD NUEVAS GENERACIONES NO LOS CONOCEM0S!.
    ¡TRES Referencias Y/o Menciones sobre un supuesto «JEFE DE CUPULA» de AD Y Este VILLAN0, ¡NUNCA es mencionado!…Hector: ¡MUCHO ¡0000Leeee-!-0Leeee-!’ EN ESTA FABULOSA CORRIDA CON TOR0S DE LIDIA (Este Articulo Tuyo).
    ¿PORQUE DEJAR ESE SAB0R DULCE A 0TR0?.
    ¿CUAL ES EL MIED0?
    ¡NO VEMOS IRREVERENCIA, EN EL DESNUD0 DEL, 0, DE LOS VILLANOS!
    LA HISTORIA SE EXPRESA, POR SI SOLA. Y @¡HAY QUE OIRLA!..
    UN CORDIAL SALUDO!
    JOSE LUIS ARRIOJAS.
    EL TIGRE.EDO ANZOATEGUI

  28. Héctor soy testigo de todas tus luchas y entrega total al partido que albergó el mayor número de militantes y simpatizantes en Venezuela. Leyendo tu artículo tan prolijo y recordando nuestras luchas desde la Escuela Normal Alberto Carnevali y nuestros encuentros en la Casa del Partido, como la llamábamos, en las convenciones juveniles donde comenzamos a formarnos como políticos con tan solo 15 años de edad, unos niños que seguíamos la vocación política de nuestros padres Gustavo López y Golfredo Rojas. Cuanta tristeza me invade al leer tu texto y pensar que por ambición de poder, envidia y egoísmo dieron al traste con los excelentes postulados y principios fundamentales de una organización verdaderamente democrática como lo ha sido AD, hoy en el Aniversario 80 de su fundación, quiero pensar que pronto se logrará refundarla con jóvenes honestos y luchadores que quieren la libertad, el progreso y el bienestar de los venezolanos como lo deseamos nosotros, un fuerte abrazo Zoleiva Rojas de Santos, lejos pero no ausente

  29. Un cordial saludo para Héctor Alonso López y para esta excelente narrativa de nuestra historia política contemporánea. La reivindicación de Carlos Andres Pérez es el primer paso necesario para la reconstrucción de Acción Democrática, bajo cuyos liderazgos nació la democracia venezolana.

  30. Simplemente EXCELENTE, un artículo lleno de verdades y sentimientos, gracias Héctor Alonso por compartirlo. Carlos Andrés Pérez es Acción Democrática y siempre vivirá en nuestros corazones. Saludo compañero

  31. Excelente narrativa de lo que un pasado fue presente ! Una injusta cronología de sucesos fueron socavando los designios del partido AD ! Héctor Alonso López fue, además de un roble dirigente juvenil , un icono de honesta acción en principios y lealtades !

  32. Un afectivo y caluroso saludo al Compañero Hector Alonso Lopez, desde mis 17 Años tuve el honor de trabajar aquí en Mérida en ese Gran Movimiento Electoral Democrático sin precedentes como lo fue «Venezuela 2000», el cual fue y será siempre una magnífica demostración de Organización y Trabajo en Equipo!
    Y totalmente de acuerdo con el comentario de Jose Luis Arriojas, de desenmascarar (con Nombre y Apellido) al principal Culpable y a sus colaboradores, en esa desleal y traicionera cacería de Brujas contra nuestro siempre Presidente Carlos Andres Perez y por ende CULPABLES de la TRAGEDIA que hoy Vivimos todos los Venezolanos…
    Un Gran Abrazo desde su terruño del Estado Mérida, Alexis Sosa

  33. Vayan mis felicitaciones y solidaridad con la extensa salutación realizada, con motivo del octogésimo aniversario del único partido que ha perdurado en el devenir del tiempo; y cuya narrativa, exhortación y conclusiones constituyen un documento histórico sobre el origen y trayectoria de la organización política, lo cual produjo la convicción y espontaneidad de muchos a su inscripción y permanencia en sus filas. Como ya lo expresé a otros compañeros contemporáneos, a primeras horas de este venturoso día, en la política, la ambigüedad es un factor a favor de quien actúa con poca decisión, seguridad o firmeza; las cosas son blancas o negras y, en cierta oportunidad, cuando hubo que votar por la negra, fue para recuperar la blanca. Hagamos, entonces lo estatutariamente regulado para renovar y recuperar la esencia, naturaleza y objetivos de ACCIÓN DEMOCRÁTICA.

  34. Extraordinario y admirable el relato de este gran hombre y compañero de partido Hector Alonso Lopez. Su discurso impregnado de grandes verdades. La miseria humana de muchos compañeros que decían llamarse “ADECOS “ no tuvieron la óptica de reconocer el liderazgo y magnetismo personal del señor presidente Carlos Andrés Perez, para mí el mejor presidente, que siempre se destacó por “dar la cara” . Sus adversarios sólo se dedicaron de atacarlo y acribillarlo y hoy tenemos los resultados: las sabias palabras de CAP cada día tienen más vigencias. Este régimen comunista envolvió y destruyó la Venezuela próspera y pujante de esa época por tanto tengo que bendecir y felicitar al compañero Hector Alonso Lopez, por atreverse a recordarnos grandes verdades, mi admiración y respeto, desde la distancia té aplaudo y te envío un abrazo.

  35. Excelente articulo Héctor Alonso. Muchas felicitaciones . Luego de leer tu escrito, me queda una reflexión. Todos estamos luchando pot liberar a nuestro país de la pesadilla que lo abruma, pero nada hemos hecho por liberar al partido AD de la mano de los mafiosos y traidores que aún lo tienen bajo sus pies. Ni AD ni Venezuela merecen que personsjes dañinos como Henry Ramos Allup y Bernabé Gutiérrez sigan aún enarbolando la bandera de un partido con un pasado tan glorioso. La liberación de Venezuela pasa por la liberscion del partido del pueblo

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