Mini Apología de la Matemática

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No hay ninguna otra ciencia como las matemáticas.

Todas las demás se basan en la experimentación y arrojan resultados aproximados de la realidad, hallazgos que se van perfeccionando y corrigiendo con el tiempo.

Solo hay que pasearse por los cambios que han tenido la concepción del Universo y sus leyes, desde Aristóteles, pasando por Galileo, Newton, Maxwell, Einstein y la Física Cuántica.

La matemática, además de servir como lenguaje y como insustituible instrumento de razonamiento a todas las demás ciencias, es una ciencia en sí misma, con sus propios problemas e intereses.

Pero es una ciencia particular, única, que permite establecer verdades inmutables en el tiempo. El teorema de Pitágoras, por ejemplo, dice lo mismo desde hace miles de años.

La razón de esto es que la matemática trabaja con objetos ideales, inmateriales, y  basa sus deducciones exclusivamente en la razón, en la lógica, y claro, en la asunción de ciertas verdades elementales, que se toman como punto de partida, los axiomas.

Toda la matemática conocida se puede desarrollar con base en la axiomática de los conjuntos bien fundados, incluyendo el axioma de elección.

El cálculo que se estudia en la Universidad, la Geometría en general, el Álgebra, La Topología, La Teoría de Números etc. pueden desarrollarse desde esa base común.

Sin embargo, es una ciencia de los hombres, no de los Dioses, y no es perfecta. Hay problemas sin resolver, como el de la consistencia de sus axiomas, que después de Gödel, se sabe que no tiene solución, y el de la completitud.

Pero definitivamente, no hay creación del ser humano más bella que la Matemática (la mujer es creación de Dios), ninguna aventura del pensamiento es más emocionante ni más reconfortante que su estudio.

El Universo está escrito en lenguaje matemático.

Quizás Dios es un matemático.

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