¿Cómo será? por Hugo Araujo

«La esperanza es desear que algo suceda, la fe es creer que va a suceder y la valentía hacer que suceda». Anónimo

El tic tac del reloj que marca un vuelco histórico en Venezuela se escucha cada vez más fuerte. La gente está desesperada y reclama un cambio urgente en la conducción del país. La situación en nuestra patria cada día, cada hora, cada minuto, se agrava más y más. Nos enfrentamos a un momento terrible y dramático en el que Venezuela no tendrá dinero para cumplir con sus compromisos financieros y mucho menos, para comprar lo necesario que garantice la subsistencia de sus ciudadanos ¡Un pueblo con hambre es capaz de cualquier cosa!

Los supermercados están vacíos, el transporte público comienza a colapsar por falta de repuestos, los hospitales están por el suelo y no se consigue medicinas para atender las enfermedades de la gente; las epidemias nos atacan con fuerza ante la apatía gubernamental; no hay agua en gran parte del país y nos amenaza un severo racionamiento eléctrico; la inflación nos golpea con dureza pues los sueldos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas; las empresas del Estado están quebradas y sus trabajadores reclaman aumentos salariales y buenas condiciones de trabajo. Los maestros nacionales están en huelga por no querer el Gobierno discutir las cláusulas salariales de su contratación colectiva; las carreteras y calles están llenas de huecos y reclaman atención que no llega ¡La desidia e incompetencia del Gobierno al máximo!

Cuando en un país el hampa tiene el atrevimiento de atacar una institución como la Escuela Superior de Guerra de la Guardia Nacional en Caracas, para intentar tomar su parque de armas; o los criminales ordenan un toque de queda para «honrar» a uno de sus miembros muertos y su cadáver es custodiado hasta el cementerio por la policía, como sucedió en Maracay, y antes en Margarita con «El Conejo», podemos afirmar que hemos tocado fondo y que el Gobierno no tiene la voluntad ni para detener la violencia criminal que nos amenaza, ni para solucionar los problemas que nos agobian ¡Pobre Venezuela!

Nuestra riqueza ha sido dilapidada en forma criminal. No conformes con haberse robado los dineros públicos que entraron por concepto de la renta petrolera y el Impuesto Sobre La Renta, estos malvados comunistas, que ya tienen en sus manos el oro en barras, que forma parte de las reservas internacionales, ahora pretenden ponerle la mano al oro procedente de las minas de nuestro país, que por ley debe venderse al BCV. No hay manera de conocer, de cuantificar cuánto oro de las minas ha entrado a las bóvedas y cuál es su destino. Investigadores acuciosos han revelado que hay una caja negra, un vacío oscuro sobre el destino de dicho oro ¡Por eso el BCV nunca da información!

En cualquier país del mundo, la terrible y trágica situación que estamos padeciendo habría unido a los diversos sectores de la vida política y económica para afrontar la crisis y evitar su agravamiento. En situaciones similares el presidente ha convocado al diálogo político y al entendimiento. En Venezuela quien dirige el país debería ser el primer interesado en dialogar para resolver los problemas, a fin de garantizar tanto su propia estabilidad, como la de nuestra nación, pero en vez de intentar rectificar y unir a todos los sectores lo que hace es atizar el fuego. Como podríamos decir en criollo Maduro: «Sopla y sopla sobre la candela para que no se apague».

Desconociendo el ambiente de ira contenida en que se encuentra la población, el presidente se declara junto con Diosdado Cabello en rebelión, es decir, un claro mensaje amenazante de violencia y no reconocimiento al Poder Legislativo representado por la Asamblea Nacional. No quieren dejar el poder ni aceptar que el socialismo del siglo XXI fue un fracaso rotundo, una estafa gigantesca a la voluntad y deseos del pueblo. El Gobierno tiene el sol en la espalda, cada día se deteriora más y adquiere visos de degradación. El pueblo ya perdió el miedo y con amenazas lo que hacen es echarle más leña al fuego ¡Es un panorama muy grave!

El presidente nos amenaza con empobrecernos aún más y terminar de llevarnos hacia la miseria absoluta. Desde el Gobierno lo que ofrecen es más fracaso, es decir más comunismo. Maduro tuvo el tupé el pasado 2 de febrero de señalar: ¡Vamos pa’l socialismo! Es decir que si continúa en el poder, la terrible situación que actualmente estamos padeciendo será apenas una muestra de lo que nos espera, según se deduce de sus palabras. Maduro no rectificará, su pésima gestión profundiza el caos y la hambruna que día a día se agrava en Venezuela ¡El pueblo clama su salida del poder!

Es mayoritario el deseo de que la salida de Maduro sea democrática y constitucional y como consecuencia pacífica. Pero no nos engañemos: Aquí nadie garantiza nada. Debemos estar claros, que cualquier cosa puede suceder: Desde el recorte del período presidencial o la renuncia del presidente Maduro, que sería lo deseable, pasando por un estallido social de proporciones incuantificables, hasta un golpe de Estado, de derecha o de izquierda: ¡Los diablos están sueltos!

La gran incógnita está en la Fuerza Armada Nacional la cual sin duda alguna será el gran árbitro de lo que pueda suceder. Ya Ramos Allup ha denunciado un golpe que se prepara desde el Tribunal Supremo de Justicia para desconocer las decisiones de la Asamblea Nacional. Si la Fuerza Armada actúa apegada a la letra de la Constitución, sin manipulaciones, como se espera, la transición hacia un nuevo gobierno está garantizada. De lo contrario, el atornillamiento de Maduro en el poder «por las malas» como lo ha señalado, traerá una etapa de desestabilización y posiblemente una tragedia inimaginable. Sin embargo hay algo que los militares conocen muy bien y que a muchos les impide actuar atropelladamente, como algunos pocos quisieran, y es la Ley Penal Internacional, que persigue de por vida a los violadores de los derechos humanos.

Roguemos a Dios que todo transcurra pacíficamente pues la verdad es que esto es inaguantable. Se aproxima sin duda alguna una pronta salida de esta horrible situación, la incógnita es: ¿Cómo será?

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