Descomunales colas continúan mortificando a los barineses

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“Si no hago cola para comprar comida, no como”, ésta fue una de las expresiones que emitió ayer Ana Díaz, mientras estaba de número 60 en la descomunal  fila de personas que se originó frente al Automercado Mi Casa, ubicado en la calle Mérida con Av. Sucre.

El motivo que provocó la aglomeración de personas frente al establecimiento lo causó la llegada de dos cavas cargadas de pasta, mantequilla y harina de trigo, desde las 7:00 am, según indicaron los mismos compradores.

Para la señora Díaz, hacer colas frente a los establecimientos es ya parte de su rutina, y asegura que vive  un calvario cada vez que, por necesidad, le toca rastrear los pocos alimentos que llegan a algunos comercios de esta ciudad.

Díaz es empleada en un centro médico de Barinas, y aunque apenas tiene dos semanas fuera de labores, debido a su período vacacional, indicó que durante estos 14 días, más de la mitad, los ha dedicado a la compra de artículos de primera necesidad.

“Tengo hijos y debo velar por su alimentación. Lamentablemente estas son mis vacaciones. Estar metida en una cola soportando calor, lluvia y hasta malos ratos”, expresó molesta e indignada.

Las personas que se apostaron frente al local, debían cancelar Bs. 177 por un paquete de harina de trigo, 220 bolívares por una bolsa de pasta, mientras que por cuatro potes de mantequilla debían cancelar 650 bolívares.

“Los miércoles son los peores días de la semana para mí, pues  debo guiarme por el número de cédula y eso significa que ando saltando de un comercio a otro”, dijo entre el tumulto Desiré Quintero, quien también es madre y asevera que las colas la tiene al borde del colapso.

Quintero, comentó que uno de los problemas que  incluso ha alterado su tensión arterial, es el tener que calarse una kilométrica  cola, y cuando tiene apenas dos o tres personas por delante de su turno, le han dicho: “se acabó todo por hoy. Por favor, desalojen el local”.

Sólo colas e inflación

“Todo está caro, y eso lo vemos hasta cuando uno intenta comprar harina, pasta y mantequilla, cuyos alimentos se supone deberían ser baratos, pero resulta que el bolsillo de uno cada día sigue siendo golpeado”, aseveró por su parte Jorge Henrique Méndez, quien estaba desde las 6: 00 am en otra cola que se formó frente al comercio chino Zhen Nuevo Siglo, situada en la Av. Ricaurte, porque también arribo una cava con harina de trigo, leche en polvo mantequilla y pasta.

“Esta vaina sigue igual. Esperemos que en el 2016 la cosa mejore, porque el pueblo no seguirá calándose tantas colas. Estamos supuestamente en Navidad y todo es un rollo para comprar. Si no puede uno conseguir comida, para que molestarse en pensar en  ropa u otro lujo”, dijo decepcionado Jorge Parada, mientras estaba atento para evitar que un “avispado” ocupara su puesto en la larga fila de personas.

Otros entrevistados comentaron a La Prensa que uno de los deseos que quieren ver cumplido los venezolanos, es poder algún día entrar a cualquier comercio o local y contar con variedad y cantidad para escoger, además que existan precios accesible de acuerdo al salario que se devengue para el momento, “porque lastimosamente, estamos pasando las de Caín,  escasez de todo y  con precios que están por las nubes

 

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