Egipto declara la guerra a los dos jóvenes que escalaron y posaron desnudos sobre la cima de la Gran Pirámide de Giza

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La pareja asciendió los enormes bloques de piedra del monumento de 149,98 metros de altura en plena noche cerrada

El ministerio de Antigüedades trasladó el caso a la fiscalía general

Un sueño para muchos, un delito en Egipto. Escalar por los bloques de la Gran Pirámide de Giza ha sido la última aventura de una pareja de jóvenes daneses. Su ascenso en mitad de la noche y especialmente su desnudo en la cima, con abiertas connotaciones sexuales, ha incendiado las redes sociales en la tierra de los faraones. Un escándalo que ha llevado al ministerio de Antigüedades a denunciar el caso ante la fiscalía del país.

“A finales de noviembre de 2018 una amiga y yo escalamos la Gran Pirámide de Giza, la de Keops. Temiendo ser descubiertos por los guardias, no grabé las muchas horas que pasamos moviéndonos furtivamente por la pirámide hasta alcanzar su cima“, explica el fotógrafo danés Andreas Hvid, de 23 años, en la descripción que acompaña al vídeo, publicado el pasado miércoles en Youtube. En las últimas horas, la producción ha sido retirada de la plataforma.

En las instantáneas, la pareja asciende los enormes bloques de piedra del monumento de 149,98 metros de altura en plena noche cerrada. Una vez en la cumbre, el vídeo les muestra fumando y desnudándose. En el último fotograma, ambos se hallan completamente desnudos y abrazados sobre el techo del monumento. Contactado por EL MUNDO, Andreas -aficionado a tomar fotografías desde las cimas del planeta- ha declinado hacer declaraciones sobre su aventura en la única maravilla del mundo antiguo que resiste en pie, con 4.500 años de antigüedad.

Desde que se difundieran, las imágenes han corrido como la pólvora por las redes sociales egipcias suscitando airadas respuestas. “¿Escalar la pirámide para promover y grabar pornografía y drogas? Soy egipcio y me entristece ver esto. Estos fotogramas hieren nuestros sentimientos y nuestra dignidad”, comenta un internauta entre una cascada de insultos de otros compatriotas dirigida a los autores del vídeo. Hay incluso quien, entre bromas, le advierte de “la maldición de los faraones”.

Unas reacciones y un fenómeno viral que han obligado a las autoridades, humilladas por las evidentes fallos de seguridad que permitieron a la pareja alcanzar la cima, a tomar cartas en el asunto. Este viernes el ministerio de Antigüedades trasladó el caso a la fiscalía general por escalar ilegalmente las pirámides y posar desnudos en la joya de la meseta de Giza, incluida en el listado de patrimonio mundial de la Unesco.

Horas antes, el director general de la necrópolis Ashraf Mohi había asegurado que el vídeo era falso alegando vagamente que las imágenes son demasiado luminosas para una zona que “está inmersa en la oscuridad durante la noche” y que existe una amplia presencia de las fuerzas de seguridad. El vídeo capta bien el horizonte de luces titilantes que rodea la necrópolis de Giza y la inmensa oscuridad que arrojan las arenas del desierto. Los argumentos del funcionario no parecen demasiado convincentes.

No son, sin embargo, los únicos osados que han sorteado la prohibición -y la condena de hasta tres años de cárcel a quien lo intenta- y han logrado tocar la cima de la pirámide en los últimos años. En 2016, el alemán Andrej Ciesielski consiguió la hazaña. “Fue alucinante. Me sentí totalmente libre mientras subía a la cumbre del mundo. Mucha gente dice que lo hago para experimentar el riesgo pero no es así. Es sencillamente porque me apasiona escalar”, relató

Iracundas, las autoridades egipcias decidieron prohibirle de por vida acceder al país. Admirar la Gran Pirámide es ya una experiencia única a ras de suelo. Una visión tan extraordinaria que se perdonan las disparadas teorías que atribuyen su construcción a atlantes o extraterrestres llegados en naves espaciales. Su interior, saqueado hace más de un milenio por los cazatesoros, todavía guarda secretos en trampillas y puertas accesibles solo a través de los ojos de un robot.

Desde arriba, en cambio, el veinteañero alemán quedó aún más impresionado: “La vista es increíble. Tomé algunas buenas fotografías desde allá arriba. Es, de lejos, la mejor experiencia de mi vida“. En cualquier caso, subir el promontorio no resulta tarea sencilla. Uno de los últimos osados tuvo que ser rescatado en helicóptero.

A pesar de los castigos y los inconvenientes, en 2013 un joven ruso -que se estrenó en el “skywalking” tomando fotografías desde el edificio moscovita Ciudad Capital, el mayor rascacielos de Europa- aprovechó también la noche para abrirse camino por la construcción. “Subir por las rocas resultó muy peligroso porque muchas se deshacían bajo los pies”, reconoció poco después. Arriba, se percató de que no había sido el único: “El pico de la pirámide estaba lleno de inscripciones en muchos idiomas. Algunos de hace cientos de años”.

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