¿FELIZ AÑO?… ¡NO ME ATREVO! por Humberto Ojeda Gudiño

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De seguir en el 2019 las cosas como van, de mal en peor, posiblemente otro millón  de venezolanos habrán abandonado el país al finalizar el año.

Quienes permanezcamos en suelo patrio sufriremos una mayor escasez de alimentos y medicinas, seguiremos viviendo el deterioro imparable de los servicios públicos: salud, educación, electricidad, etc., y padeceremos un aún más vertiginoso ascenso del costo de la vida.

Desde una perspectiva macro económica, el panorama es sencillamente aterrador: Una inflación estimada hasta en 10 millones por ciento- lo que cueste 1 Bolívar Soberano en Enero, costará 100 mil en Diciembre-; el hundimiento de nuestro PIB arrastrado por una caída histórica de la producción petrolera  y por el deceso, después de pasar los últimos años agonizando, de las actividades agropecuaria e industrial en el país;  unas reservas internacionales por debajo del punto crítico; una enorme dificultad, casi imposibilidad, de pagar el servicio de la deuda pública externa existente y de acceder a nuevos financiamientos razonables…

Todo costará demasiado, no produciremos prácticamente nada, nuestros ingresos se terminarán de desplomar y nadie nos dará un préstamo que sea sustentable.

En lo político, hay quienes creen que  vendrán cambios y hay quienes piensan que el régimen actual se terminará de asentar y se fortalecerá.

Mucho de lo que pueda pasar depende de lo que suceda en el mes de Enero.

La comunidad internacional, o gran parte de ella, ha anunciado que desconocerá al Gobierno continuista, que iniciaría el 10 de Enero, luego de finalizar el actual periodo presidencial.

A lo interno del país, se espera que la Asamblea Nacional, que se instala el 05 de Enero, desconozca también al nuevo Gobierno,

Sólo si ambas situaciones se dan, la internacional y la doméstica, podría darse una posibilidad de iniciar un cambio en el país.

Un cambio que, entonces, sólo llegaría si la mayoría de los venezolanos vencemos la apatía, la abulia, que hoy nos paraliza y reaccionamos, exigiendo  nuestros derechos constitucionales.

No queda sino esperar.

Feliz Navidad a todos, por un día podemos pretender que las cosas no están tan mal. ¿Feliz año? ¡No me atrevo! Siendo sincero,  no parece que lo vamos a tener.

 

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