¡Gracias por la esperanza!

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Todo un país madrugó ayer para ver a los guerreros de la Vinotinto sub20 pelear por ser campeón del Mundo; por darle un pedacito de felicidad a un país que necesita de buenas noticias.

Y aunque no lo lograron, no se puede decir que no lo intentaron, pues Inglaterra, pese a ganar (1-0) y coronarse en el torneo, se mostró por momentos superada, en especial en el segundo tiempo, debido a los constantes ataques de los criollos que con garra, corazón y empuje intentaron ganar por más de 90 minutos.

Un gol del Calvert-Lewin, futbolista del Everton, al minuto 35, fue suficiente para hacer campeón del Mundo a los ingleses, por segunda vez desde 1966, en aquella oportunidad con la selección absoluta. Algo que no hace sino darle méritos a los venezolanos, pues los europeos cuentan con la Premier League, la tercera mejor liga del mundo, según la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol, que les permite producir una gran cantidad de futbolistas con alto nivel, mientras que la mayoría de los pupilos de Rafael Dudamel provienen del Futve: la penúltima de Sudamérica, solo por delante de la peruana, según la misma organización.

Sin embargo, estos datos no impidieron que Inglaterra se viera obligada a recurrir a encerrarse, lanzar pelotazos, exagerar faltas o esconder la pelota cerca de los saques de esquina para perder tiempo, ante el partido jugado por Venezuela.

De hecho, los vinotintos tuvieron varias ocasiones para empatar el encuentro; la más clara fue un penalti errado por Adalberto Peñaranda, en el 73’: el delantero del Málaga optó por ejecutar el lanzamiento por el medio, como lo hizo en la tanda de penales ante Uruguay, pero el guardameta inglés logró detenerlo con la mano.

Aunque sin duda alguna la jugada más emblemática y que mejor representó la lucha de los chamos venezolanos llegó casi al final del partido. Wuilker Faríñez subió a cabecear en un córner y, tras una serie de rebotes, se inventó una jugada de delantero que culminó como se esperaba por su condición de portero: con un remate muy desviado. Pero ese gesto de verlo intentando regatear a Peñaranda o Yeferson Soteldo, dijo mucho más que mil palabras.

Orgullo por el trabajo realizado

Minutos después de culminar el partido, las cámaras de televisión enfocaron a Rafael Dudamel, quien respondió a una entrevista. En ella, solo se podía observar a un hombre con sentimientos encontrados entre tristeza y satisfacción por lo que sus muchachos hicieron no solo en la final, sino durante todo el Mundial de Corea del Sur.

“Tengo orgullo y felicidad porque mis jugadores han sido valientes. Han jugado con dignidad, orgullo y amor propio”, expresó el técnico venezolano. “Se siente mucha tristeza porque soñaba con verlos campeones. Hoy no le hemos podido dar esa alegría a nuestro país, pero estoy seguro que, en nuestros corazones y en nuestras mentes, serán los campeones vinotintos para el resto de nuestras vidas”, añadió.

Son los que “flinchy”

“Flinchy” es una expresión que nació en los sectores populares de Venezuela y que la juventud la utiliza haciendo referencia en que son expertos en algo; los mejores del tema. Esta palabra tomó popularidad durante el torneo, luego de que Adalberto Peñaranda la utilizara para acompañar una publicación en su cuenta de Twitter tras la victoria ante Uruguay por semifinales.

Basado en esto, y juzgar por la actuación durante la competición donde fueron el equipo más goleador (14) y menos goleado (3), podemos decir que la Vinotinto sub20 son los que “flinchy”. Jugadores como Wuilker Faríñez, Yangel Herrera, Adalberto Peñaranda (que salió lesionado tras el partido y podría perderse algunas semanas), Yeferson Soteldo y Samuel Sosa, reúnen todos los requisitos (unos más que otros) para ser considerados para el equipo absoluto. A fin de cuentas es su padre futbolístico, Rafael Dudamel, quien también está a cargo de ese equipo.

Esta Vinotinto sub20, que regresa este martes a tierras venezolanas, no solo lo dio todo en el campo, sino que además nos vendió la ilusión de soñar con ellos como base a hacia nuestra primera clasificación a una Copa del Mundo de mayores. Gracias chamos, por tres semanas maravillosas.

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