Gran marcha luce pequeña y devela tropiezos de la oposición venezolana

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Decenas de miles de venezolanos marcharon el viernes para exigir la realización de este año de un referendo para revocar el mandato del gobernante Nicolás Maduro, pero la manifestación lucía pequeña, y era vista como un retroceso de la oposición, frente a la masiva congregación de cientos de miles registrada el 1ro. de septiembre.

Analistas consultados dijeron que la movilización fue mucho más pequeña de lo que se esperaba para incrementar la presión popular sobre el régimen de Maduro, y sugirieron que la convocatoria podría haberse visto afectada por problemas de desorganización y por la incertidumbre provocada por noticias de que la oposición se encontraba en un proceso de diálogo con el gobierno tras bastidores.

“Lo que hemos estado viendo es un poco la desarticulación de la protestas. Se está perdiendo o se está desacelerando ese impulso que se venía construyendo con la Toma de Caracas el primero de septiembre”, dijo Oswaldo Ramírez, Consultor Senior Asociado de la firma De Vengoechea & Associates.

“Se está perdiendo fuerza”, insistió.

Los manifestantes salieron a protestar en varias ciudades del país, algunos de ellos golpeando cacerolas y otros llevando pancartas para exigir que el Consejo Nacional Electoral (CNE), entidad del estado controlado por el chavismo, garantice que el referendo sea realizado este año.

En Caracas, la protesta debía avanzar desde cinco puntos para confluir en la Avenida Libertador (centro-este), junto con la dirigencia de la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD), pero el acceso a la Avenida Libertador fue bloqueado por un nutrido piquete policial.

Aún así, los manifestantes tocaron sus cacerolas mientras otros coreaban que “Maduro sí se va” frente a los agentes de seguridad, quienes portaban equipos antimotines. Muchos de los presentes dijeron a los medios de comunicación que habían salido a protestar por la aguda escasez de productos originada por el colapso del modelo petro-socialista aplicado por el chavismo.

“No consigo mis medicinas ni comida. Yo soy hipertensa y diabética”, dijo Rosaura Manzanilla a un canal local de televisión. “Tengo la azúcar alta porque tengo más de un mes que no tomaba las medicinas”.

Muchos de los manifestantes coincidían en la necesidad de exigir al CNE que permita realizar el referendo revocatorio este año porque cualquier intento por solucionar la crisis comienza con cambiar el modelo de gobierno.

El secretario ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba, declaró que la marcha es una respuesta a la “ofensa” que supone el “silencio” del CNE.

“Las rectoras del CNE no pueden irrespetar el sentido de urgencia que tiene el pueblo. Esto compromete cada vez más la gobernabilidad”, manifestó en declaraciones recogidas por la agencia AFP.

Pero el evento del viernes lucía deslucido en comparación con la masiva marcha de más de un millón de personas que “tomó” Caracas el 1ro. de septiembre, insistió Ramírez, al advertir que no todos los cilindros de la estrategia opositora de ir incrementando la presión parecen estar funcionando.

“Se produjeron vaivenes en la convocatoria, con los cambios de las fechas de la manifestación, y luego hubo una mala comunicación”, sobre los puntos de concentración, explicó Ramírez.

Los puntos de concentración, por ejemplo, fueron comunicados por las redes sociales con menos de 24 horas de anticipación.

La convocatoria también se vio afectada por el escándalo producido esta semana sobre el posible diálogo entre la oposición y el régimen de Maduro.

“El gobierno terminó satanizando [el proceso] al revelar los nombres de quienes eran los voceros [de la oposición] que estaban participando. Ese proceso de satanización generó el titular de que la oposición estaba negociando su renuncia del referendo revocatorio, en vez de generar el titular de que el gobierno estaba negociando su salida”, agregó Ramírez.

“Esa fuerza comunicacional que maneja el gobierno termina de generar percepciones, termina de generar una agenda de lo aparente, y esa agenda termina impactando a la población”, dijo.

La oposición apuesta a realizar este año la consulta, pero el cronograma que planteó el CNE ha generado dudas de que pueda darse antes del 10 de enero de 2017, cuando se completará más de la mitad del mandato de seis años de Maduro.

La Constitución establece que de realizarse el referendo luego de esa fecha los dos últimos años del gobierno deberán ser completados por el vicepresidente, que puede ser nombrado a dedo por Maduro.

“¿Qué estamos demandando?… Que el 20% de las firmas sea nacional. Es importante que se aclare que el 20% es la sumatoria de todo el país, no como han dicho gente del gobierno por ahí de que se tiene que alcanzar el 20% en cada uno de los [23] estados y el distrito capital, esto no es una consulta regional”, dijo Torrealba en declaraciones transmitidas por el Associated Press.

La MUD exige al CNE “la habilitación de 9,500 máquinas de votación en 6,500 centros de votación” con el propósito de “permitir que todos los venezolanos que quieren apoyar el referendo revocatorio puedan hacerlo”.

“Venezuela está en medio de una profunda crisis de ingobernabilidad. Frente a una situación como esta lo lógico, lo razonable, lo urgente, es que es que el referendo se haga lo más pronto posible”, aseveró Torrealba.

FUENTE: EL NUEVO HERALD

FuenteEL NUEVO HERALD
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