¡HAMPA ROJA ROJITA! por Hugo Araujo

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«Entre las diversas maneras de matar la libertad, no hay ninguna más homicida para la república que la impunidad del crimen o la proscripción de la virtud». Francisco de Miranda

 

Terrible, impactante, dolorosa y cruel es la situación de desamparo que vive y padece la población venezolana. Estamos a merced del hampa, la ley se esconde ante el ataque de los criminales. El lumpen rojo hace de las suyas ante la indiferencia del Gobierno, que acorralado por las protestas ha lanzado una campaña de terror contra el pueblo, para intentar acallarlo a través de sus bandas armadas. El saqueo es una grave amenaza que está a la orden del día. Los paramilitares rojo rojitos actúan protegidos por la indiferencia y sordera cómplice de las autoridades. Gran cantidad de males se derivan de esta criminal situación. Nadie es mocho y a la final, si el Gobierno no actúa, se presentará una situación para nada deseable, como lo es: que la violencia se va a generalizar y el derecho a la defensa se va a imponer. La MUD ha rechazado el saqueo y las guarimbas pues su lucha es pacífica. El presidente eludiendo su responsabilidad en estos actos tan graves acusa a la oposición, pero cuando actúan los paramilitares rojos no hay ni un detenido y los cuerpos policiales no acuden a resguardar a la población ¡Vivimos los estertores de un Estado fallido!

En 1998 el pueblo obcecado por la figura de Hugo Chávez que prometía villas y castillos, era incapaz de escuchar las advertencias que se le hacían sobre las calamidades que se le presentarían al país si este militar golpista tomaba el poder, muchos veíamos como un grave peligro su elección como presidente de la República. Diversas expresiones se hicieron populares para contrarrestar la opinión adversa contra este difunto militar; una muy utilizada fue aquella que se regó como pólvora y que decía: ¡Aquí lo que hace falta es una cachucha pa’ que ponga orden!

Chávez llegó al poder y se inició la borrachera política que lo convirtió en el vengador que gran parte del pueblo reclamaba. Esa deseada venganza se originó como producto de una enorme campaña realizada durante años para desacreditar los valores de los gobiernos democráticos, que aun cuando tenían sus verrugas actuaban bajo los principios de la ley ¡Hoy el pueblo se arrepiente de tal actitud!

Uno de los graves males producidos por esta nefasta robolución comunista fue el enorme daño económico que trajo como consecuencia la pobreza en la que estamos sumergidos. Nos arruinaron al malgastar y robar los grandes ingresos petroleros y no conformes con eso, nos endeudaron hasta los tuétanos. Acabaron con la producción destruyendo empresas comerciales e industriales y confiscando fincas y otros entes. Dejaron perder la infraestructura de hospitales, escuelas, telecomunicaciones y arterias viales entre muchas otras. Hoy vivimos en un país que está por los suelos en su desarrollo. Sin embargo, este desastre económico que nos ha traído hambre, miseria y muerte, puede ser revertido en pocos años, luego de la salida de esta dictadura, dadas las grandes potencialidades que nuestro país tiene, pero el peor de los males, como lo es la grave pérdida de la moral pública, costará varias generaciones recuperarla ¡La inmoralidad y el irrespeto a los principios más elementales de la legalidad han sido el norte de esta perversa robolución!

En el año 2002, cuando Hugo Chávez lanzó la frase: «El que tenga hambre que robe» se agravó el ciclo de inmoralidad y perversión que se inició en 1999 y que hasta hoy nos desgobierna desde las alturas de Miraflores. Con esa frase ominosa y terrible se dio visto bueno al delito. De allí en adelante se tuvo la excusa perfecta para comenzar a debilitar el sistema legal y desobedecer los más sagrados principios humanistas cristianos. Todo se pudo permitir. Los corruptos se sintieron en su salsa y dieron profundidad a su gran capacidad de latrocinio y corrupción ¡Aún después de muerto, sus acciones siguen ocasionando daño!

El diccionario de la Real Academia de la Lengua define a la palabra hampa como: «Conjunto de los maleantes, especialmente de los organizados en bandas y con normas de conducta particulares». Nada más cierto, hoy miles de bandas de maleantes, organizadas desde los más altos estratos del poder hasta los bajos fondos de los barrios, hacen de las suyas sin que haya ley que les pare el trote. Los rojos rojitos tienen bandas de diversos tipos: Existen en primer lugar, las agrupaciones delictivas integradas por los altos jefes rojos para robarse los fondos públicos; obtienen dólares preferenciales para venderlos en el mercado a precio de dólar libre; negocian con la compra de alimentos y medicinas para obtener grandes ganancias; ejecutan contratos de obras públicas a costos leoninos para el Estado; se roban grandes lotes de equipos y maquinarias de empresas expropiadas y de empresas del Estado como Pdvsa; se apropian de naves y aeronaves de particulares para el disfrute de los grandes chivos rojos, y esto se comprueba cuando instituciones especializadas en el tema, señalan que Venezuela ocupa uno de los primeros lugares en el mundo con más jets ejecutivos. Cada día se denuncian más barbaridades ¡Pero el manto cómplice del silencio las oculta y nada se hace para castigarlas!

Muchísimas son las actividades realizadas por el hamponato rojo, promovido y amparado desde el alto gobierno a lo largo de estos miserables años de robolución. Desde sus inicios se toleró la corrupción y se impidió la investigación de los delitos. Quien lo dude que se lea la Memoria y Cuenta de la Fiscalía General de la República, en la que durante varios años se ha indicado que la impunidad de los delitos supera el 95 por ciento ¿Qué nombre daría usted a que de cada cien delitos apenas se castiguen cinco?

Bajando en la escala del hamponato rojo nos conseguimos con tribus judiciales que negocian sentencias, o jueces que se inclinan a los dictámenes que el Gobierno les ordena. También encontramos el concubinato existente entre los jefes del hampa y los funcionarios encargados de custodiarlos en las prisiones. Pero lo más grueso de todo este estamento hamponil se encuentra en los llamados colectivos armados, los cuales ya han sido calificados como «paramilitares rojos», dado el reconocimiento de un jefe militar en Lara, quien ante las evidencias incuestionables, expresadas en un video donde se observa a estos grupos armados salir del Comando de la GNB, aceptó que los utilizan, aun cuando dio como excusa una estupidez que nadie le cree ¡Dijo que era para recoger la basura luego de las protestas!

En el año 2010 Freddy Bernal fue acusado de armar a grupos de dudosa reputación para supuestamente «defender la revolución». Estos grupos han devenido en grandes bandas que hacen de las suyas y atemorizan y cobran vacuna a la gente de sus barriadas, imponiéndoles sus leyes, obligándoles a un régimen de vida impropio y que cuando se necesitan para reprimir a la gente de la oposición, actúan impunemente ante la mirada complaciente de las autoridades policiales y militares. Hoy vivimos y sentimos en nuestra propia carne esta horrible situación que indudablemente debe ser rechazada y que es provocada por el: ¡Hampa roja rojita!

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