LA NEGOCIACIÓN Por Humberto Ojeda Gudiño

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Henrique Capriles acaba de declarar que se está en procura de “un acuerdo nacional”, garantizado por un acompañamiento internacional conformado paritariamente por países cuyos gobiernos apoyan al de Maduro y por países cuyos gobiernos apoyen a los “ciudadanos”, es decir a la oposición venezolana.

Esta confesión del Gobernador Mirandino, junto a ciertos episodios ocurridos en las semanas anteriores, deja ver que se está en camino de establecer un marco adecuado para concretar un acuerdo, una negociación, que permita la realización de elecciones en el país.

Para que esta negociación no sea ni una claudicación, ni una entrega, para que no sea vista como una traición, debería contemplar necesariamente cuatro condiciones por parte de la oposición:  El retiro del proyecto constituyente, la garantía de imparcialidad del árbitro, del CNE, que, por supuesto no puede ser la simple promesa de sus rectoras, la definición de fechas ciertas para las diferentes elecciones, y la exigencia de respeto al derecho a las manifestaciones, a la protesta.

La Asamblea Nacional no debería estar en discusión, debiéndose resolver la situación de los diputados de Amazonas. La única manera de aceptar elegir de nuevo a la Asamblea Nacional, sería que se incluyera también, y de manera simultánea, la elección presidencial.

Si la oposición logra una negociación con estas condiciones, habrá valido la pena el esfuerzo y sacrificio que han hecho los ciudadanos en las calles por más de dos meses.

Relajar estas exigencias, ceder en alguna de ellas, sería ponerse a merced de un Gobierno demostradamente tramposo y arriesgarse la dirigencia opositora a perder la representatividad del pueblo venezolano, representatividad que apenas ha recobrado en los últimos meses.

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