La sonrisa perdida de los niños por María Soledad Tapia

– ¿Por cuánto tiempo va a tratar a estos niños, Dr. Bengoa?

-Hasta que sonrían, padre Quintana

Hace unos pocos meses recibí una invitación de Nelson Rivera, quien, con una original idea para el inagotable Papel Literario de El Nacional, se proponía haceruna recopilación con el título de “Enciclopedia venezolana de la destrucción”, y pedía a quien se animara, un texto breve, semejante a la entrada de un diccionario o enciclopedia para consignar hechos de la destrucción que se han producido en Venezuela en los últimos veintidós años. Nelson se refería a “hechos de la destrucción” en el sentido más amplio: de las personas y las instituciones, de los servicios y la infraestructura, de las capacidades productivas y el trabajo, de la educación y la información, de los derechos y las garantías ciudadanas, de los talentos y capacidades, y de cualquier otro aspecto de la realidad que merezca ser consignado, tangible o intangible. Es decir, es una invitación abierta a comentar el deterioro, las ruinas, lo abandonado, lo olvidado, lo erosionado, lo vapuleado, lo derrumbado, lo socavado.

Respondí a Nelson, que casualmente, con un grupo de colegas, acabábamos de publicar un artículo científico sobre desmantelamiento y destrucción de la institucionalidad que garantizaba la seguridad alimentaria de los venezolanos. Lo hicimos en una revista internacional en idioma inglés, sometido a evaluación por pares que seleccionó el comité editorial de la revista. Para mis colegas y para mí, es un deber que nuestra situación en términos alimentarios y nutricionales sea informada basada en evidencia, en contextos y plataformas científicas mundiales. No hacerlo sería una gran omisión. Después de discutirlo, seleccionamos este texto breve -no podía sobrepasar las doscientas palabras- para el proyecto del Papel Literario, pensando que la sonrisa de los niños es un “hecho de destrucción”.

Sonrisa de niños. “Desde 1939, el Instituto Nacional de Nutrición (INN) comandó la guerra contra la desnutrición infantil. José María Bengoa fue pionero en la creación de centros de recuperación para escolares desnutridos. En un pequeño pueblo de Venezuela (Sanare) cuidaba a escolares demacrados y tristes. El sacerdote local le preguntó cuándo serían dados de alta del programa. Utilizando un excelente biomarcador, Bengoa respondió que serían tratados hasta que, y después que, volvieran a sonreír. Años después, la instalación de algunos centros de recuperación nutricional financiados con fondos públicos o privados casi eliminó la prevalencia de la desnutrición severa”. Fragmento de un artículo en inglés en revista científica que describe el desmantelamiento de la institucionalización y políticas de Estado destinadas a proteger el hoy derecho constitucional a una alimentación adecuada que ha colocado a los venezolanos en inseguridad alimentaria y nutricional. En 1991, una resolución del Ministerio de Salud decretó el reporte obligatorio de los casos de desnutrición evaluados por examen clínico o antropométrico. Desde 2007 no ha habido boletines oficiales publicados por INN. Actualmente 30% de los niños tienen desnutrición crónica (retraso del crecimiento) y 20% de desnutrición aguda, (ENCOVI y otras ONG). Hoy, pocas sonrisas; sin datos oficiales.

Invito a recordar la extraordinaria labor del Dr. Bengoa, quien estaría triste y decepcionado, pues ochenta y tres años después no deberían existir niños desnutridos en Venezuela. Tal como lo dice la Dra. Eva Mary Rodríguez de Briceño, en su artículo, “El Dr. José María Bengoa y la Universidad de Sanare”, Sanare tuvo el privilegio, no por la presencia del problema sino por recibir una alternativa para solucionarlo, de contar con el primer centro de recuperación nutricional, idea que luego el mismo Dr. Bengoa difundió por todo el mundo cuando fue funcionario de la Organización Mundial de la Salud.

Antes del mundo, pasó por el barrio El Guarataro, por Antímano, por mucha Venezuela. Mi colega Andrés Carmona dice en su elegía por Bengoa en su centenario que los centros de atención nutricional integral, como el que organizó en Sanare en 1938, adquieren organicidad y se desparraman por todo el mundo, incluida Venezuela. Bajo su influjo se funda en 1966 el Centro Clínico Menca de Leoni, ubicado en Caracas, con la finalidad de combatir la desnutrición en los grupos más vulnerables, especialmente los niños menores de 7 años. Este fue el proyecto piloto para el estudio de las enfermedades asociadas a problemas de nutrición, con acciones en el ámbito clínico, docente y de investigación.  En el ámbito privado destaca el Centro de Atención Integral Infantil de Antímano (CANIA) de la Fundación Polar, el cual inició sus actividades en 1995. En Sanare también habría podido el cineasta Luis Buñuel rodar otro documental como aquel de 1927 titulado “Las Hurdes, tierra sin pan”. Bengoa señala que allí se encontró con niños gravemente desnutridos. Bengoa entonces se centra en los niños. El bullicio del recreo que caracteriza a los recintos escolares no se escuchaba en Sanare. El hambre y la fatiga mantenían a los niños en un letargo sobrecogedor que los hacía permanecer sentados, en silencio, en las aceras al frente de la humilde escuela del pueblo. Cuando las lluvias acentuaron la incomunicación del pueblo, convirtió el sanatorio en un improvisado centro de recuperación nutricional para recluir allí, por ocho horas diarias, a los niños gravemente desnutridos a los que era necesario suministrarles 3 o 4 comidas al día. Y los niños mejoraron enormemente.

En la Venezuela de hoy se puede recuperar sonrisas gracias a ese pensar y actuar en términos de comunidad que implica el valor de la solidaridad. Recordar experiencias como la de Sanare nos confirma que nada es imposible. Anima y alienta observar con admiración la labor de instituciones como Caritas de Venezuela con proyectos como la Olla Solidaria apoyado por todas las diócesis del país, y el sistema de monitoreo de la situación nutricional (SAMAN) que informa periódica y oportunamente sobre los grupos más vulnerables o ya afectados por la crisis de salud y alimentación (niños menores de 5 años), la Fundación Bengoa Alimentación y Nutrición, Alimenta La Solidaridad, FUNDANA, y tantas otras, y en nuestra Barinas, la labor extraordinaria de Caritas Barinas, Las Damas Salesianas, Corazones Bondadosos, y las iniciativas de voluntarios que con amor y entrega trabajan en las parroquias de la Diócesis de Barinas, así como en otras instituciones religiosas y cultos.

El 19 de abril de 2021 el país fue sorprendido con una noticia considerada muy positiva: el anuncio de que el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) y el gobierno firmaron un memorando de entendimiento para establecer la presencia de este último en Venezuela e iniciar una operación humanitaria. El PMA alimenta cada año a más de 97 millones de personas en más de 80 países. La visión del PMA es la de un mundo en el cual cada hombre, mujer y niño tenga acceso en todo momento a la alimentación necesaria para llevar una vida activa y saludable.

Una vez decidida la intervención del PMA, el próximo paso fue -en un proceso de negociación con el gobierno y otros actores- decidir la plataforma de distribución. El PMA lo vio clarísimo: el programa de alimentación escolar, área de su vasta experticia. En ese punto, Caritas de Venezuela, como actor consultado, insistió en incluir a los niños más pequeños por ser aquellos en los que se concentra gran parte de la carga de hambre, de modo de protegerlos con una nutrición adecuada que a esa edad resultará en un beneficio para toda la vida. Estos niños al no estar escolarizados están desamparados institucionalmente con respecto a los niños escolarizados que son más grandes y que cuentan con la escuela además de su familia. El PMA proporcionará entonces, comidas escolares nutritivas a niños particularmente en las escuelas de educación preescolar y especial, públicas y privadas, invertirá en la rehabilitación de los comedores escolares, lo cual será una tarea ardua, pues además del desmantelamiento de las infraestructuras, tendrá con lidiar con la tragedia nacional de servicios básicos muy precarios de gas, agua y electricidad, y capacitará al personal escolar sobre prácticas de seguridad alimentaria. El plan aspira comenzar con 185.000 niños este año, y llegar progresivamente a 1.5 millones de niños para el año escolar 2022-23. Esta es una meta enorme pues cubriría gran parte de los niños del país en situación de pobreza a esas edades.

Lo dijo Susana Raffalli el 1 de julio de 2021 con la llegada de las primeras provisiones de alimentos del PMA a su centro logístico en Maracaibo que dará prioridad a los niños menores de 6 años en las zonas más afectadas por la inseguridad alimentaria: Un mecanismo humanitario a escala nacional con la primera infancia y sus cuidadores se coloca por primera vez en el centro de la agenda. Paz y pan para cada Simoncito: la verdadera revolución en los años venideros en Venezuela comienza aquí.  Yo agrego, una revolución que llega de fuera y de la cual es difícil no condolerse por el hecho de que nuestro país haya llegado al extremo de requerir asistencia alimentaria del Sistema de las Naciones Unidas. Tal como lo dice el PMA: el objetivo final de la asistencia alimentaria deber ser la eliminación de su propia necesidad. Ojalá esto sea así. Mientras tanto, bienvenido sea.



María Soledad Tapia, Bióloga con Máster y Doctorado en Ciencia de los Alimentos

Profesora Titular (Jubilada) de Pre y Postgrado de la Universidad Central de Venezuela, adscrita al Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ICTA) de la Facultad de Ciencias, del cual fue Directora...

Miembro Correspondiente de la Academia de Ciencias Físicas Matemáticas y Naturales de Venezuela (ACFIMAN).

Resumen Digital le da la bienvenida como articulista permanente a la Dra. María Soledad Tapia, nuestra muy querida Marisol Tapia, como la conocemos todos en Barinas. Un verdadero honor y una gran alegría tenerla con nosotros.

1 Comentario

  1. Excelente escrito de la Dra Marisol Tapia es un LLAMADO DE ATENCION a los ORGANISMOS COMPETENTES para que se detengan a mirar con OJOS DE LUPA este flagelo .

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