Las cinco claves del liderato del Real Madrid

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La solidez con la que regresó el Real Madrid tras el parón, firmando un pleno de triunfos en tres jornadas y sacando partido de las dudas del Barcelona, le devolvieron al liderato de LaLiga Santander tras un triunfo trabajado en el Reale Arena con Vinicius en papel estelar, Sergio Ramos firmando un nuevo registro para la historia y Karim Benzema extendiendo su racha.

Las claves del liderato del Real Madrid.

1. La mano de Zidane: la preparación física en la particular «pretemporada» que completó el Real Madrid es un punto diferencial. Los jugadores madridistas regresaron en un gran tono competitivo y mentalmente muy fuertes para encarar cualquier partido. Zinedine Zidane se alejó de las rotaciones masivas que le impulsaron al éxito en la Liga ganada y son selectivas. Entiende la recta final de la competencia como cualquier otro momento del curso, con partidos cada tres días a los que sus jugadores están acostumbrados. Mide esfuerzos y tira de fondo de armario para cambiar el dibujo.

En contra el Valencia no funcionó Fede Valverde en banda y juntar cuatro medios. En San Sebastián regresó al tridente ofensivo apostando por la velocidad. Sin jugadores que entran siempre en rotación de calidad como Isco, Luka Jovic, Lucas Vázquez o Nacho y sin contar ya con Gareth Bale, el técnico tira de jugadores a los que ve comprometidos recuperando para la causa a James, Rodrygo o Mariano.

2. Vinicius derriba la puerta: le llegó la titularidad para dar descanso a Eden Hazard y por la frescura que mostró en los minutos de los que disfrutó ante el Valencia. En el Reale Arena exhibió un físico que nadie pudo igualar. Pidió protagonismo para encarar siempre, atreverse en el regate y generar desequilibrio. En ocasiones tan rápido que no daba tiempo a encontrar un socio en el remate de la jugada. Provocó el penalti que desniveló el duelo en una gran acción individual y no se cansó de intentarlo.

El trabajo de Zidane ahora es encajar sus virtudes con el fútbol exquisito de Benzema y con la verticalidad distinta de Eden Hazard. Sin Isco es el nuevo tridente que asoma para la parte decisiva del curso.

3. Benzema encuentra la racha deseada: vuelve a responder el delantero francés a la exigencia que buena parte del madridismo ejerce sobre aquel jugador que luce el 9 a sus espaldas en el Real Madrid. Tres goles en dos partidos le hicieron reducir la distancia con Leo Messi a cuatro goles y volverse a meter de lleno en la lucha por ser máximo goleador, un hecho impensable cuando compartía delantera con un devorador del gol como Cristiano Ronaldo. Karim dio el paso al frente siendo siempre referencia ofensiva y aportando mucho fútbol a su equipo en fase ofensiva. Sin sentir competencia en su puesto, la exigencia se la impone él mismo. Volvió del parón más fino de lo que se fue, mostrando un cuidado máximo de su vida fuera de los terrenos de juego para encontrar el premio dentro.

4. Ramos y otro registro para la historia: va camino de dejar su nombre en récords que serán difíciles de superar para cualquier futbolista. El líder de la zaga madridista exhibió de nuevo máxima fiabilidad desde el punto de penalti para superar a Ronald Koeman y convertirse con 68 tantos en el defensa más goleador de la historia de la liga. El susto lo protagonizó por un fuerte golpe en la rodilla que le impidió acabar el partido. Ramos, jugador poco dado a la queja, encendió las alarmas al quedar tendido en el césped. Zidane cruza los dedos ante las pruebas a las que será sometido. Si queda en el golpe todo apunta a su descanso ante el Mallorca. Es pieza clave en la mejoría defensiva del Real Madrid junto con Dani Carvajal, que regresó en su mejor versión.

5. Y de repente, James

Cuando nadie lo esperaba, de nuevo contra la Real Sociedad, el último equipo ante el que había sido titular en febrero, apareció James Rodríguez en un partido decisivo en el que el Real Madrid se jugaba recuperar el liderato. Pasó de no contar a tener protagonismo escorado a banda derecha, a pie cambiado, que rebajó su participación en el juego. El objetivo de Zidane era encontrar su zurda en carreras hacia dentro en las que pudiese mostrar su disparo. Lo hizo con centros y en faltas que se encargó de lanzar más una ayuda defensiva importante ante las subidas de Monreal. Lo dio todo para ganarse más minutos en una Liga en la que no jugaba desde el 19 de octubre, cuando fue uno de los señalados por la derrota en Mallorca que fue un punto de inflexión en la temporada del Real Madrid.

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