LAS ELECCIONES DE ABRIL por Humberto Ojeda Gudiño

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Estuve de acuerdo en el 2005 en no asistir a las elecciones parlamentarias. 

 

En el caso de los procesos electorales posteriores, siempre consideré acertado participar. Sobre todo en las elecciones parlamentarias y en las regionales.

 

La razón: Aunque no ganáramos todo, aunque nos robaran parte de los resultados, obtendríamos posiciones que debilitarían al régimen, que serían de utilidad para continuar la lucha política.

 

En el caso de unas elecciones presidenciales para este mes de abril, o antes, como las ha solicitado la anc – así en minúsculas -, creo que no debemos asistir.

 

En mi opinión la única manera de derrotar al gobierno en unas elecciones, y de obligarlo a que reconozca su derrota, es cambiando el CNE, convocando unas primarias abiertas y que el candidato seleccionado resultare alguien con el perfil de un Lorenzo Mendoza, un candidato que motivara la participación masiva de la gente, hoy invadida por una apatía electoral gigantesca.

 

Eso ya no se va a poder lograr. No en dos meses.

 

Ir a unas elecciones en las circunstancias que quiere el Gobierno es simplemente validarlo, o, peor que eso, encubrirlo.

 

Tiene más sentido dejarlo solo, desnudo en su impudicia, manipulando sus propios excrementos, ante los venezolanos y ante el mundo.

 

La asfixiante economía, la presión internacional, recientemente arreciada con las medidas de la Unión Europea y del Grupo de Lima, más una apropiada, coherente y unitaria, acción política interna que lidere la inevitable protesta ciudadana, son ahora las circunstancias y los recursos que tenemos para lograr las condiciones para el impostergable cambio que anhelamos todos los venezolanos.

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