LLEGÓ LA HORA por Humberto Ojeda Gudiño

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Es verdad. Ya son varias las oportunidades en las que nos  hemos ilusionado infructuosamente con un inminente cambio de rumbo para el país. Pero esta oportunidad es distinta a todas las anteriores.

Venezuela ya no da para más, eso lo sabemos todos y ahondar en el tema, o razonarlo, sería una necedad. Baste decir que ya no es que vivimos mal sino que no podemos seguir viviendo tan mal como vivimos. Y que con esta gente no hay solución, quebraron y saquearon a Venezuela; con ellos el país jamás se reactivará y con ellos en el Gobierno, nadie, ningún país o institución financiera, va a auxiliarnos de una manera que nos resulte digna y sustentable.

Todos  deseamos recuperar a Venezuela y estamos dispuestos a esforzarnos y hasta a sacrificarnos para lograrlo.  Pero la verdad es  que, por muchas razones,  veníamos perdiendo nuestra capacidad de actuar juntos, como sociedad civil organizada, para presionar el golpe de timón que requiere la nación.

Las cosas cambiaron. En lo que va del mes de Enero se instaló una nueva Asamblea Nacional presidida por un joven líder, Juan Guaidó, que, en esencia,  declaró la usurpación de la Presidencia de la República y decretó una amnistía para todos aquellos que colaboren con el logro de una salida a la grave crisis que vivimos.

Estas actuaciones fueron precedidas y están siendo sucedidas por la implementación de una estrategia seria e inteligente que ha privilegiado los intereses de la nación sobre los intereses de cualquier organización política o de cualquier individualidad. Una estrategia cuyo punto medular es la motivación e incorporación de los ciudadanos, a quienes se les está escuchando, a quienes no se les está engañando con una solución mesiánica o inmediata y, lo más importante, con quienes se está estableciendo un compromiso de actuación conjunta, de la gente y del liderazgo político, clara y efectiva. Así tenemos una hoja de ruta con el objetivo primordial, hasta único, de obligar unas nuevas elecciones presidenciales  justas, con un árbitro nuevo e imparcial y tenemos el mecanismo, por lo demás constitucional y vinculante, de los Cabildos abiertos para que la gente y los dirigentes dialoguen y se entiendan.

Y los venezolanos hemos respondido. Una vez más nos hemos sobrepuesto a nuestro pesimismo y decepción, estamos asistiendo masivamente a las convocatorias, participando en los Cabildos y estamos dispuestos a demostrar, en las calles, toda  la fuerza de nuestra unión este 23 de Enero, fecha que, sin duda, sin ser decisiva, será el catalizador que requiere la dinámica que vivimos para acelerarse sustancialmente.

Pareciera que todos entendimos que llegó la hora. La hora para que el pueblo participe y apoye cívicamente, de forma madura y con unas expectativas realistas, la exigencia de una mejor vida para todos, y la hora para que el liderazgo político actúe  de acuerdo a las expectativas del pueblo. Venezuela quiere tener futuro, el dárselo es nuestra responsabilidad. ¡Llegó la hora!

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