Lucrecia y la felicidad: ¿Cómo buscarla? POR JOSÉ ANTONIO GIL YEPES

107

En días pasados, una de nuestras consultoras, Lucrecia Palomo, cumplió 22 años con nosotros en Datanalisis y tuvimos la agradable sorpresa de que ella nos enviara a los socios un mensaje dándonos las gracias por trabajar con nosotros: ”Hoy cumpliendo 22 años en la empresa me gustaría, de la manera más atenta posible, enviarles mis saludos y expresar mi gratitud por brindarme la oportunidad de pertenecer a una empresa tan prestigiosa como DATANALISIS. Todo el tiempo que he laborado se ha convertido en una excelente experiencia, que me ha permitido crecer profesional y personalmente. Gracias por permitirme ser parte de esta gran familia”.

A lo que me permití responder: “Querida Lucrecia: Gracias a ti por el invalorable apoyo que siempre nos has brindado y, más aun, por la confianza que todos podemos depositar en ti. Creo que la confianza es el valor social más excelso que se puede alcanzar… He estado estudiando la felicidad para incorporarla a unas asesorías para el desarrollo de recursos humanos y sociales en las organizaciones y me topé con una definición de felicidad distinta y superior a la alegría producida por eventos externos, cual es la experiencia y satisfacción personal interior que producen el vivir de acuerdo a principios y valores, entre los cuales se encuentra el vivir según la vocación, el agradecimiento y la humildad; armonizar y cooperar con los demás; y el crecerse ante las dificultades. Tú eres un gran ejemplo para nosotros en todos esos aspectos, y mi mayor deseo para ti en tu aniversario en Datanalisis es que mantengas esa gran fuente de felicidad que nace de ti misma. Te queremos mucho”.


Veamos pues los componentes de la felicidad a ver si podemos construirnos una guía práctica para cultivar este máximo, pero complejo y evasivo, valor.
La Real Academia Española de la Lengua define felicidad como un “estado de grata satisfacción espiritual y física”. Según esta definición, la felicidad tiene dos planos: el mundo interior o espiritual, y el físico. Según la experiencia de Lucrecia, yo añadiría el plano social porque ella se siente muy bien en su ambiente y nosotros con ella. Y estos tres planos se van a encontrar en diversas definiciones de filósofos famosos. Cultivemos pues esos tres planos porque la felicidad se trata de un gran equilibrio entre ellos. Seguiremos conversando para construirnos esa guía práctica camino a la felicidad de manera que podamos visualizar los hilos que tenemos que pulsar para alcanzarla.
Compartir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here