Lula da Silva sigue siendo el lider político más influyente de Brasil

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Chapas, camisas, calcomanias, afiches: la imagen del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, condenado en segunda instancia por corrupción, es aún hoy un referente de la izquierda latinoamericana, pero también un exitoso producto de mercadotecnia que ha sabido renovarse con los años.

Los militantes que asisten a un acto del exmandatario son capaces de esperar apiñados durante horas para ver y escuchar a su líder, acorralado por la Justicia, con siete causas penales abiertas y una condena de 12 años de prisión por corrupción y lavado de dinero, reseñó Efe.

Calificado en el pasado por el expresidente estadounidense Barack Obama como “el político más popular de la Tierra”, el carismático líder continúa despertando las pasiones de unos simpatizantes que aún le ven como una auténtica “estrella del rock”. 

Esta semana, sus incondicionales, algunos de ellos muy jóvenes, respondían con gritos desesperados cada saludo de un Lula que, desde el miércoles, está más cerca de la cárcel y de ser inhabilitado para las elecciones presidenciales de octubre, a pesar de liderar todos los sondeos de opinión.

En Porto Alegre, donde se celebró el juicio que terminó en un aumento de su condena, saltaban literalmente de emoción con la simple presencia del icono socialista de 72 años, como si se tratase de cualquier estrella famosa. 

Entre toda esa euforia, otros hacían negocio vendiendo todo tipo de artículos comerciales con el rostro del que pasó de ser un tornero a presidente Brasil por dos mandatos (2003-2010).

Las calcomanias tamaño bolsillo, a dos reales (unos 60 centavos de dólar); las camisas, sobre los veinte reales (unos seis dólares).

“Con certeza es la mayor figura desde el punto de vista de la imagen en el escenario público brasileño de los últimos 50 años. Desde Juscelino Kubitschek (1956-1961), no creo que haya una figura tan fuerte como él en cuanto a imagen”, afirma el consultor político Felipe Soutello. 

El éxito de su marca ha cuajado tanto entre sus seguidores que el Partido de los Trabajadores (PT), que el mismo Lula fundó en 1980, reabrió hace tres años una tienda online con todos esos artículos.

Desde la óptica de la mercadotecnia política, “Lula es un líder admirable” con un “poder magnético increíble”: “La narrativa estructurada en torno a su personaje y toda la mística que le rodea permanecen”, subraya Soutello.

La mayoría de los productos con la imagen del ex jefe de Estado están hoy agotados, entre ellos una camisa roja con su cara estampada y la misiva “Elección sin Lula es fraude” (el lema del momento entre su militancia) o una folleto de 30 x 40 cm en la que aparece con el fallecido Fidel Castro, entre otros.

“Es una marca con un atractivo muy grande, sobre todo ahora con toda la cuestión del proceso y la campaña de él. Genera un llamado muy grande”, explica Aldir Pires, coordinador de la bancada del PT en la Asamblea Legislativa del Estado de Río de Janeiro y gestor de la tienda.

La demanda por los ‘productos Lula’ ha crecido en los últimos meses, tanto que les ha obligado a producir más y diseñar mercancía nueva para aprovechar el tirón.

Los beneficios obtenidos se reinvierten en la propia formación, asegura Pires.

Soutello apunta que detrás de ese impulso que ha conseguido atraer a diferentes generaciones también hay una estrategia para transformar a Lula en una “marca de difusión digital más adecuada a los tiempos contemporáneos”.

Lula ha manifestado su deseo de presentarse a los comicios presidenciales de octubre, sin embargo, la ratificación de su condena anula prácticamente casi todas sus posibilidades, pues la legislación brasileña prohíbe de manera expresa que condenados en segunda instancia puedan postularse a cargos electivos.

Para Emmanuel Publio Dias, especialista en marketing político y profesor en la Escuela Superior de Propaganda y Marketing, su éxito también se explica en que “tiene una diferencia fundamental con respecto a casi todos los otros políticos brasileños y es que él tiene un capital y un patrimonio políticos propios”. 

Desde la óptica de la mercadotecnia política, “Lula es un líder admirable” con un “poder magnético increíble”: “La narrativa estructurada en torno a su personaje y toda la mística que le rodea permanecen”, subraya Soutello.

No obstante, a medida que acumulaba denuncias en la Justicia, la mayoría por supuesta corrupción vinculada a la trama en la petrolera estatal Petrobras, también se ha ido desarrollando como contrapunto una serie de productos que atacan al exmandatario. 

Así han surgido los “Pixulecos”, como en Brasil han sido bautizados los muñecos hinchables de Lula vestido de recluso, también a la venta en Internet.

A pesar de todo, la marca Lula continúa “fuerte”, aprecia Dias, porque para bien o para mal “está todos los días en las noticias”. 

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