Para María y Juan por Humberto Ojeda G

Hoy María Corina le escribió a Juan. Se reunió con él en la mañana y en la tarde le contestó con una carta pública.

Básicamente le dice 3 cosas:

1. Que no hizo lo que debió hacer en los casi  2 años que dirige a la oposición

2. Que nunca se deslastró de traidores y vendidos.

3. Que ahora no tiene ningún sentido que convoque a una consulta para que, según ella, sirva en esencia solo para ratificarlo en sus funciones.

Sin necesidad de argumentos, creo que casi todos estaremos de acuerdo en el segundo punto y en desacuerdo en el primero.

Guaidó no cumplió con la promesa de denunciar públicamente a los vendidos, sin que eso quiera decir que no los apartó de su lado; pero sí hizo lo que podía hacer, que en las circunstancias equivale a lo que debía hacer, con errores, con fallas, pero sí lo hizo.

El apoyo que logró, y que mantiene, en el exterior y el apoyo que logró, y que no mantiene, en el país, lo demuestran.

El punto que vale la pena discutir es el tercero. El futuro. ¿Cuál debe ser el camino a seguir por la oposición venezolana?

Que Guaidó intente insuflarse un poco de fortaleza a través de una consulta popular que se contraponga a las parlamentarias del régimen, y que lo ratifique, no es un despropósito, como lo dice María Corina, siempre y cuando esa iniciativa venga antecedida  de un plan consensuado por el liderazgo opositor, interpretando lo que quiere la gran mayoría de los venezolanos.

Y ese el problema, no sabemos de ningún plan.

Hay un acuerdo sobre lo que NO harán, por ejemplo no participar en las parlamentarias, suscrito por todos los factores representativos de la oposición, con la excepción posible de Capriles.

Pero un plan de lo que SÍ harán, una propuesta de acciones, no se conoce.

Me refiero a la definición de unos objetivos, de un programa de acción  y de una estrategia para concretarlo.

Ya basta de Mantras, que es lo que básicamente ahora AMBOS, Juan y María, repiten.

Ya basta de convocar reuniones para finalmente hacer él lo que le parece, ya basta de cartas para deslindarse ella de los posibles fracasos del otro.

Ese tiempo ya pasó. Se acabó.

No hay luz, no hay gasolina, no hay gas, no hay producción nacional, no tenemos con que importar nada, nos devoran la inflación y la devaluación y estamos sitiados por el coronavirus.

Tengan piedad por favor, pónganse de acuerdo. Venezuela os premiará.

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