¡Miserables! por Hugo Araujo

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«El problema con el mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas». Bertrand Russell
El presidente de la República se elige es para que afronte los graves problemas de la nación con decisión y coraje y los solucione. El pueblo espera que quien asume esas responsabilidades debe sacar adelante al país llevándolo a la prosperidad y el desarrollo en vez de sumirlo a la ruina. En Venezuela, está bien claro que Nicolás Maduro no ha tenido éxito en su pésima e ineficiente gestión como presidente. Lo más correcto y decente es que por lo menos reconozca su fracaso y rectifique sus políticas, o mejor aún, lo más digno es que debería renunciar para así darle paso a quien el pueblo elija para resolver la grave crisis existente. ¡Maduro no acepta su responsabilidad y pretende atornillarse en el poder!

Este gobiernito malvado y cruel jamás ha asumido sus responsabilidades por la extrema situación de crisis que sufre nuestro país en todos los órdenes de nuestra torturante vida. Maduro, quien ha gobernado controlando todos los poderes y ha hecho lo que le da su real gana con los dineros públicos, sin que nadie se lo impida, no reconoce su gran responsabilidad en la quiebra del país y acusa a todo el mundo de la ruina de Venezuela. Entonces uno se pregunta: ¿Y para qué se le nombró como presidente de la República?

Venezuela vive a causa de esta maligna y perversa robolución en una situación miserable. Millones de venezolanos han sido llevados a la pobreza, mientras los grandes jerarcas y los enchufados se enriquecen a costa del presupuesto nacional. Es miserable quien genera miseria, pero más miserable lo es, cuando se hace no por ignorancia sino con toda la mala intención, para así poder controlar a la población. El proyecto comunista que hoy intenta implantarse en Venezuela nos quiere a todos: pobres y atemorizados. ¡Estos miserables no lo lograrán porque hay un pueblo digno que los rechaza!

Hoy no se consigue lo más necesario, lo más indispensable para vivir decentemente. No hay alimentos, medicinas, repuestos y toda una larga lista de cosas que conocemos por padecer las consecuencias de su carencia. Para definir lo que es el socialismo del siglo XXI no hay mejor palabra que Robolución. Se robaron todo. Igual que la marabunta, aquella voraz y terrible hormiga de la selva tropical que devora lo que consigue a su paso, los rojos hicieron rapiña con los fondos públicos, no conformes con eso, confiscaron fincas, se robaron el ganado, se apropiaron de empresas productivas y las destruyeron, las dejaron arruinadas e inservibles. ¡No dejaron nada en pie!

La miseria humana de los ministros y altos funcionarios chavistas es extrema, para comprobarlo basta leer lo que declaran esos malvados. Pretenden, a través de mentiras, hacernos creer que no hay crisis, o que es fácil salir del desastre que nos ha ocasionado las políticas de los comunistas en el Gobierno. Desean que les creamos a pie juntillas sus planteamientos irracionales y estúpidos. Un ejemplo palpable y reciente de lo que señalo lo constituye la declaración del diputado Héctor Rodríguez, quien cuando era vicepresidente del Area Social reveló los planes del Gobierno para controlar a la población y descubrió la maldad de las políticas públicas del chavismo contra los pobres; sin dudar un momento Rodríguez señaló a un periodista: «No vamos a sacarlos de la pobreza para que se vuelvan escuálidos». Ahí está muy claro, bien explicadito lo que estos irracionales desean hacer desde el poder para controlarnos, mientras ellos se enriquecen: ¡Nos quieren pobres!

Pero si a alguien le queda dudas sobre la intención de empobrecernos del actual régimen chavista, entonces recordemos que el ex ministro de Vivienda, Ricardo Molina dijo en la Asamblea Nacional: «No justifico que una persona adquiera más de cinco o seis pares de calzado en un año». En la misma onda de sandeces la anterior ministra de Agricultura Urbana, Emma Ortega, -quien duró menos de 15 días en el cargo-, explicó las medidas chavistas para que la gente deje de padecer el desabastecimiento de alimentos. Según ella: «Sólo es necesario un porrón, si no se tiene uno, hay bastante botellas vacías, si no se puede utilizar un tobo». Es el mismo planteamiento de los fracasados cultivos organopónicos y de los gallineros verticales. Otra perla roja fue la del gobernador de Vargas, Jorge García Carneiro quien también dio su impresión sobre la realidad que padecemos señalando: «Para nosotros, no hay escasez. Para nosotros lo que hay es amor, lo que hay es patria». En la competencia de expresiones miserables, Jackeline Faría no quiso quedarse atrás y causó mucha irritación cuando señaló: «Vamos a disfrutar de estas colas sabrosas para el vivir, viviendo».

Otro caso donde se lanzan declaraciones que revelan la miseria humana de los ministros lo constituye el de la recién nombrada ministra para la Agricultura Urbana, Lorena Freitez, quien afirmó con todo desparpajo: «Ahora tenemos supermercados vacíos y neveras llenas». Sostiene irracionalmente que no hay escasez y que las familias tienen suficiente comida en sus casas. Por su parte la ministra de Salud, Luisana Melo, aseguró que la escasez de medicamentos es consecuencia del uso irracional de los fármacos. Es decir, los venezolanos somos los culpables de la falta de medicinas en los estantes de las farmacias. Pero no conforme con estas declaraciones, la ministra de Salud también volvió a meter la pata ante la abismada opinión pública, cuando por la grave carencia de pasta dental señaló a los medios: «La gente se cepilla los dientes tres veces al día» y luego remató su trastada con esta perla que debe horrorizar a los odontólogos «Con una vez es más que suficiente».

Esa miseria humana expresada desde el alto Gobierno no sólo revela ineptitud sino maldad, es la que nos quebró como país; trajo inmoralidad y desprecio a la ley y el orden; generó hambre e inseguridad; destrozó nuestro sistema de salud pública; llevó a niveles muy bajos nuestra educación, negándole recursos; regaló nuestra riqueza a otros países, que hoy voltean para otro lado ante nuestras carencias; causó represión severa a la protesta pública; apresó a los dirigentes políticos más activos acusándolos de falsos crímenes; quebró a los productores agropecuarios y a los industriales; endeudó a nuestro país en niveles insospechados; destruyó la Pdvsa modelo y en fin, han tratado de negarle un futuro próspero a los venezolanos. Ante esta calamidad se alza nuestro espíritu de lucha como pueblo, que nunca se rinde y quien impedirá constitucionalmente que continúen en el poder para siempre estos: ¡Miserables!

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