EL NUEVO CAMINO DE CAPRILES
Por Humberto Ojeda G.

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Lo de Capriles puede explicarse, que no es lo mismo que justificarse,  de dos maneras distintas.

La primera, es que sería su respuesta al desaire que se llevó el 30 de  abril del año pasado, cuando, después de apoyar abiertamente a Guaidó, lo dejaron como la guayabera, pues resultó obvio que se enteró de aquel suceso cuando estaba sucediendo, por las redes, como cualquier hijo de vecina. Eso debe haberle dolido.

La segunda, es porque piensa que, dada la ausencia de los principales dirigentes de la oposición en las elecciones programadas por el régimen para diciembre, él y los suyos, y no los alacranes,  pueden capitalizar a quienes voten contra el oficialismo, constituyéndose en el principal bloque opositor de esa Asamblea, desplazando entonces como referencia a Guaidó y al G4.

En cualquier caso su intención, pero sobre todo las consecuencias de lo que intenta, apuntan en lo inmediato, y a mediano plazo, más hacia cambiar a la oposición que hacia cambiar al Gobierno.

La pregunta es si ese camino, el nuevo camino que le ofrece Capriles a Venezuela,  es el camino que le conviene al país; un camino que probablemente termine reseteando lo que Guaidó ha logrado construir, incluyendo la posibilidad de terminar modulando, bajándole la intensidad, a la presión internacional contra Maduro y lo suyos.

¿Y a cambio de qué?

¿Qué poder real podría tener una Asamblea Nacional diseñada para que el régimen la controle y donde una “oposición”, conformada por los de Capriles y por los alacranes, estaría fragmentada como fuerza numérica y dividida en sus iniciativas?.

Después de la experiencia con la actual Asamblea Nacional, que se ganó de calle, y fue minimizada, desautorizada, ignorada, parece que ninguno.

Lamentablemente entonces, todo indica que el nuevo camino de Capriles no nos llevará a ningún sitio al que nos convenga llegar.

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