Paul McCartney escala de nuevo a la cima del pop con “Egypt Station”

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Paul McCartney, una de las últimas leyendas vivas del pop, está lejos de una apacible y cómoda jubilación: este viernes saca Egypt Station, su 17º álbum en solitario, que aspira a colocarse en la cima de su discografía.

A sus 76 años, el exBeatle muestra una confianza absoluta en el sonido que lo define desde hace décadas pero también una clara disposición a renovarse.
“Solía beber tanto/Me olvidaba de regresar a casa/Mentía a mi médico/Pero ahora ya no lo hago/Porque soy feliz contigo/Tengo muchas cosas que hacer”, canta en inglés McCartney, casado tres veces, en Happy with you, uno de los 16 temas del álbum.
 Su optimismo se extiende más allá de su vida. Despite repeated warnings es una parábola de siete minutos y cuatro melodías distintas sobre la lucha contra el cambio climático y sus detractores, como Donald Trump.
“El motor está a punto de explotar y nos van a abandonar ahí abajo”, advierte el cantante británico, antes de que se oigan repetidos gritos de “Yes, we can do it”.
Nuevos caminos
Parte de Egypt station recoge el legado de los Beatles, como Do it nowFuh You o Hunt you down naked clink, pero el álbum no deja entrever ni un ápice de nostalgia.
Y es que la música toma direcciones inesperadas: McCartney brama como un exponente del hard rock en Caesar Rock. Y lo más sorprendente, recurre a silbidos, gritos y efectos de la voz electrónica típicos del pop-rock de los milenials en Fuh You.
Esta contiene además algunas de las letras más banales del álbum: “Quiero un amor orgulloso y real/Haces que quiera salir afuera y robar”.
La canción fue producida por Ryan Tedder, el cantante de OneRepublic, mientras que la mayor parte del álbum fue supervisada por Greg Kurstin, conocido sobre todo por haber coescrito la célebre balada de Adele Hello.
“Back in Brazil”
Egypt Station es el primer álbum en cinco años de McCartney, que regresa al ruedo internacional con un vigor renovado y una gira prevista a lo largo de 2019.
Su trabajo no tiene ninguna conexión explícita con Egipto pese a su título, elegido más bien como una metáfora de un viaje exótico y lejano. El cantante, más conocido por su fascinación por India, explicó que considera su álbum como un diario de viaje, no solo geográfico, sino también metafísico.
El álbum se inicia con un sonido de tren antes del I don’t know, tema favorito del cantante, una balada sobre las dudas que surgen en una relación. Back in Brazil, una de las canciones más pegadizas, es un tributo sutil a la música de este país.
En People want peace, McCartney insiste en el mensaje pacifista heredado de los Beatles, pero con una producción del siglo XXI, con resonantes baterías.
“El mensaje es simple/Directo de mi corazón / Y sé que ya lo han oído antes”, admite en la canción, puntualizando: “No lo dejo mientras haya gente pidiendo más”.
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