Perspectivas Electorales 2024 por José Antonio Gil Yepes

Las perspectivas electorales del gobierno dependen de su unidad, de la desunión opositora y de la aprobación de su gestión-conexión con la gente. Además, toda jefatura tiene ventaja en su reelección por ser quien “maneja los hilos” (recursos, información, gente, etc.). Esto lo llamó el sociólogo francés Robert Mitchells “la Ley de Hierro de la Oligarquía”. Las perspectivas electorales de la oposición dependen de su conexión con la gente, su unidad, de la desunión del gobierno y del fracaso de este último ante la opinión pública.

Partiendo de estos tres criterios (conexión popular, unidad y gestión), el gobierno lleva la delantera en su unidad, en la desunión de la oposición y en aprobación de gestión, aunque todavía tiene puntos por recuperar. La recuperación económica va lenta, pero hay una recuperación, no sólo del PIB, sino también de los indicadores de la opinión pública: Según la Encuesta Ómnibus Nacional de Datanalisis, la evaluación de la situación país ha mejorado de – 98% en 2019 a – 65% en julio pasado. La evaluación de la situación personal, ya es positiva, ha subido de +16% a +69%. La evaluación de la gestión de NM, en 2021, estaba en + 10%, pero ya va por + 27%. Esto está ligado a la recuperación económica y a la suavización del mensaje, ahora más pro empresa y empleo que a favor del estatismo y el subsidio.

Si entre el 2021 y el primer semestre de 2022 la economía ha crecido 11% y eso le ha reportado a NM 17 puntos porcentuales más de aprobación, cada punto del PIB está asociado a 1,5 puntos de aprobación de gestión. Si se estima que, en el segundo semestre, la economía crezca unos 8 puntos y que en 2023 unos 12 puntos más y si cada punto del PIB sólo le generara a NM 1 punto de aprobación, llegaría a principios de 2024 en unos 47 puntos de aprobación de gestión.

Las correlaciones entre aprobación de gestión, intención de voto y votos contabilizados por el CNE son superiores a r = 0,95, una correlación casi perfecta. Es decir que, si el gobierno sigue dejando crecer la economía y se logra un crecimiento adicional de 20 puntos, llegaría con una intención de voto cercana a 47%. Si a esto se le suma que la abstención es imposible que baje de 30%, a la oposición le quedarían 36 puntos para el o los candidatos que presente.

Si NM no quisiese repetir, tiene a Rafael Lacava, quien ya cuenta con +40 puntos de aprobación de gestión – en la misma encuesta nacional – y una ejecutoria mejor evaluada (+62%) entre los carabobeños como gobernador. A nivel nacional, el 55% opina que NM debe buscar un sucesor, y el 33% de ellos prefiere a Lacava; seguido por Héctor Rodríguez con 7%.

Ante este escenario, ¿Cuál es la situación y qué está haciendo la oposición? La oposición está en desventaja con respecto a los tres indicadores: Está desunida internamente, no maneja los hilos del poder, y no tiene una campaña de reconexión con la población. Mientras el sector oficial cuenta con un 17% de identificación partidista, todos los partidos de oposición sumados no cuentan sino con 5,5% de identificación partidista, AD a la cabeza con 2,2%.

El gran reto de la oposición es darse cuenta de que la clave de sus oportunidades electorales NO está en hablar de las condiciones electorales, primarias, doble vuelta y candidaturas. No es momento de hablar de elecciones sino de lo que le interesa a la población, su bienestar socioeconómico. Una oposición con pocos recursos pudiera pensar que es imposible reconectar con la gente por esta ruta socioeconómica. Pero esto no es tan cierto. Primero, porque cuenta con un gobierno que todavía es lo suficientemente ineficaz como para, por ejemplo, dar pie a muchas protestas y hasta para crecer muy lentamente desde que cambió su política económica en 2019. Entonces hay muchas oportunidades para trabajar políticamente organizando a las comunidades, para que se auto ayuden y para ejercer presión sobre los entes públicos. Segundo, la oposición controla 124 alcaldías. Aquí tendría que preguntarse ¿Cuántas de esas alcaldías brillan por su gestión? Muy pocas. Tercero, no insista la oposición en que el gobierno le dé mejores condiciones electorales porque “está nombrando la soga en la casa del ahorcado”. El discurso de ciertos opositores contribuyó a que cerca de un 40% de la población piense que la solución ante las condiciones electorales desventajosas es no votar, cuando debería ser todo lo contrario. Al gobierno le conviene darle las mejores condiciones electorales a la oposición porque eso le flexibiliza las sanciones y potencia el crecimiento; y no arriesga nada porque ninguna de esas condiciones va a construir la unidad de la oposición, producirle un solo candidato, hacerle una buena campaña ni a defenderle los votos. En el reciente caso de Barinas se puso en evidencia que, con las peores condiciones, la oposición puede ganar si acompaña a la gente, se organiza, si el gobierno comete grandes errores y no tiene una labor que mostrar.

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