EL REMATE DESDE OSLO
Por Humberto Ojeda G.

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¿Estamos perdiendo la oportunidad de concretar los esfuerzos que, desde Enero, vienen haciéndose para buscar una salida a la crisis que vivimos?

¿Se debilita la oposición, pierde fuerza, han dejado de funcionar los mecanismos que nos tenían optimistas un mes atrás?

 ¿Ha encontrado Maduro una nueva fuente de oxigenación, se ha recuperado, está más fuerte?

 Todas estas preguntas comparten la misma simple respuesta: No.

 Los factores objetivos que tenían acorralado a Maduro siguen vigentes, la presión internacional se mantiene y la situación interna del país roza lo catastrófico. 

 El apoyo al régimen se ha debilitado, China ya marca distancia con ellos y los Rusos son quienes los tienen promoviendo  conversaciones. El país está sin energía, sin luz ni combustible, entumecido, casi en rigor mortis.

 Nada ha cambiado. El régimen luce cada día más inviable y la posibilidad de salir de este atolladero, de un cambio por un Gobierno que resucite a la nación, adquiere cada día mayor probabilidad.

 Lo único que ha cambiado es el ánimo de una parte de los venezolanos. Una feroz campaña de desprestigio contra Guaidó, diseñada por los tarifados estrategas de Maduro y promovida y alimentada paradójicamente por influencers supuestamente opositores, está en desarrollo. 

 Esa campaña arreció a partir del 30 de abril, después del conocido acto que protagonizó López junto a Guiadó en las inmediaciones de La Carlota, una acción que, aunque fracturó los cimientos internos del régimen, no cristalizó como se esperaba. Un punto de inflexión que terminó marcando la caída de la esperanza de un grupo de compatriotas.

 Y entonces sucedió lo de Noruega, evento que pensaron usar como el punto clímax contra Guiadó, el remate contra él.

 Pero se equivocaron, les salió el tiro por la culata. La Oposición dio una clase de coherencia y consistencia. Acudió, como debía hacerlo, pero solo para reiterar, para remozar, su planteamiento original, dejando sin argumentos a sus detractores y en evidencia al régimen.

 Las conversaciones de Noruega parecen  ser el punto de inflexión que buscábamos, uno a partir del cual vaya en aumento sostenido el ánimo y el esfuerzo de los venezolanos para lograr la democracia.

 Eso es lo que se siente, una reacción creciente, en cadena, un rebote, una retoma de conciencia colectiva que presagia una vuelta a nuestra activa exigencia ciudadana y  democrática, una a la altura del apoyo internacional y en sintonía con la desgracia económica y social que estamos viviendo. 

 Oslo puede ser el inicio del remate, pero de uno que nos lleve a la libertad.

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