Revolución de la Inteligencia: (Educación Liberadora) por Freddy González

«La suerte favorece sólo a la mente preparada». Isaac Asimov.

La Educación es el bastión para fomentar el desarrollo de habilidades neurocognitivas y frecuente entrenador psicoactivo en lo ético – moral, promueve así  la conducta del ciudadano en sus deberes y derechos. En algunas fases históricas de gobiernos venezolanos  demócratas del pasado dan crédito de esto, no obstante todas estas pinceladas del  conductismo y su  metacognitivo conciente, fue aniquilada por el chavismo. 

El ecosistema educativo venezolano cayó en la gran corrupción de bandas criminales politiqueras, desviando su propósito para luego establecer una cadena de antivalores en la población,  pretendiendo construir una gran red de cómplices.   

La infraestructura de escuelas y universidades están destruidas; su bioestructura personal: Docentes, administrativo y obreros, cobran sueldos devastados por la crisis. Los estudiantes en casi todos los sectores están impactados por la desnutrición y desesperanza; simultáneamente son adoctrinados en códigos de miedo, chantaje e ideología comunista, dicho evento se define como  Ingeniería Social Esclavista; experimento social en el que se ensaya la psicología oscura y biopoder para el dominio de las masas aplicada a los venezolanos en  simulacros efectivos ya realizados en Rusia, China, Corea del Norte, Cuba y otros regímenes, en Venezuela desde que llegó el fascismo rojo dio inicio a este proceso de dictadura  científica. 

Bueno, ya todo este asunto lo llevamos encima, todo lo podemos revertir si practicamos una «Educación Liberadora» la cual ciñe la revolución de la inteligencia y la AUTODISCIPLINA. Este artículo también quiere resaltar la figura del venezolano  Luis Alberto Machado (1975) con su emblemático libro: «La Revolución de la Inteligencia«. Recordemos algunos proyectos de Machado, el más conocido fue la inducción a 150.000 madres en técnicas y procedimientos de estimulación precoz, con el fin de potenciar al máximo el desarrollo intelectual y afectivo de sus hijos. 

Diferentes versiones de estos programas para el desarrollo de esta inteligencia se comenzaron a ejecutar fuera de nuestras fronteras. Cabe destacar la iniciativa de Nelson Mandela, quien durante su presidencia en Suráfrica, abrazó las ideas de Machado, Mandela implantó un programa para que los niños que habían vivido en el _APARTHEID_ que se sentían psicológicamente inferiores y pudieran «repotenciarse». En Israel, en México y en China tienen sus versiones de programas para el desarrollo de la inteligencia. 

Lamentablemente a 45 años de la publicación del libro  «La revolución de la inteligencia», los venezolanos no tenemos nada más allá del sistema nacional de orquesta en el cual  el maestro Abreu fue fiel a este concepto filosófico-político del inteligencialismo.

Las ideas revolucionarias de Luis Alberto Machado son evidentemente peligrosas para aquellos que detentan el poder con base en la ignorancia del pueblo. Lo fueron en su oportunidad para los gobiernos democráticos que poca importancia le dieron a sus ideas, y a la educación en general. Es más fácil la manipulación de un pueblo ignorante por la procura de votos inconscientes, que liderar a un pueblo inteligente. 

Ahora más que nunca las ideas de Machado son peligrosas para el régimen madurista, es más fácil tener oprimido a un pueblo ignorante que a un pueblo inteligente. El régimen por medio de su biopolítica, trata de manera sistemática el populismo para mantener al pueblo adicto y dependiente de las dádivas del dictador, una vía para fomentar el retroceso de la inteligencia de los venezolanos. Realismo mágico en pleno desarrollo, esperemos que los políticos venezolanos contemporáneos y del futuro hagan prospección de políticas públicas para maximizar mentalmente a nuestra sociedad. 

«Hemos echado al mar los grilletes de los pies. Ahora vamos a la escuela a quitarle a nuestro pueblo los grilletes de la cabeza, porque la ignorancia es el camino de la tiranía». Andrés Eloy Blanco. 

Shalom.

Dr. Freddy González.

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