Sin agenda para noviembre por Edgar Gómez

Ante la proximidad del proceso electoral que permitirá a los Estados remover o ratificar a gobernadores y alcaldes, corresponde a los equipos electores construir un discurso convincente que logre despertar la intención del voto tanto de los partidos en función de gobierno como aquellos que aspiran salir favorecidos en la jornada convocada para el venidero mes de noviembre.

En un esfuerzo por reanimar la participación interna,  el partido de gobierno ha convocado a procesos de consulta para seleccionar sus candidatos, más no han sido claro en informar tales resultados serán vinculante. Por el  contrario, algunas voces con autoridad dentro del PSUV, han manifestado que la organización se reserva en última instancia la designación de los candidatos, bajo la argumentación, que se deben cumplir los acuerdos del llamado Polo Patriótico, es decir, no todos los electos el próximo 8 de agosto serán candidatos, para ello deben superar la decisión del poder central ubicado en Caracas.

Por su parte la oposición, en su deseo de seguir siendo oposición, no ha sido contundente en cuanto a la intención de participar en el venidero proceso electoral. A pocos meses de la convocatoria electoral, invierten horas y horas en reuniones improductivas, sin resultados convincentes en cuanto a unidad criterio, percepción del escenario político, unidad política, alternativa electoral y poder, nada de eso es materia de discusión, pues todos están sujetos a la agenda de Caracas. Al igual que el PSUV, la oposición en las regiones, no ha intentado aspirar un centímetro de autonomía política regional en razón de sus intereses que siempre serán diferentes y algunas veces contrapuesto al centralismo

Los candidatos del gobierno, no tienen otra opción que reproducir los discursos de Chávez, desempolvar las camisas rojas, repetir el discurso desgastado del bloqueo, utilizar los recursos estratégicos del estado, como la gasolina, el gas doméstico y los alimentos. Todo ello con la intención de ganarse la presencia de los votos del chavismo, es decir,  los electores que votan en todos los procesos electorales, convencidos que en el PSUV, están los mejores candidatos y futuros gobernantes. Llegan al proceso electoral sin una agenda temática para convencer, con las manos vacías. Nada que ofrecer ni a quien culpar del desmantelamiento del Estado, del empobrecimiento del sector público, de la sustitución de la política por la cultura de mando y obediencia, de la falta de iniciativas para contrarrestar las adversidades por el escenario geopolítico internacional, por la corrupción que se hace presente en la nacional y desde varias instancias quieren que la gente lo considere normal, académico o sencillamente cultural. Manos vacías, pensamientos vacíos. Todo ello circula en las redes sociales, donde lo importante no existe, pero sí la comedia, el espectáculo y el circo de las elecciones.

En relación a la oposición, es necesario considerar su fraccionamiento, por un lado los que han hecho lucrativos negocios por sus constantes intentos fracasados de tomar el poder, de acuerdo a las opciones que desde EEUU, les colocaron sobre la mesa, ninguna ha funcionado para las mayorías nacionales, pero sí para un grupo que hoy vive, sobre todo en el exterior, del dinero de los venezolanos depositados en banco e inversiones. Aquí está la otra oposición, la que no se atreve a contradecir el lineamiento de los “ parasitarios”, la que tiene miedo de la operación “tun tun” o de las visitas sorpresas del FAE y de otros organismos llamados de inteligencia, contrainteligencia, superinteligenciaa, elevada a la  N inteligencia.

Esta última oposición no sabe qué hacer, no está clara de participar en los procesos electorales, tiene miedo de invertir tiempo y dinero, a pesar del desgaste del gobierno que se ha traducido en pérdidas significativas de votos en cada proceso electoral. Desde la oposición no hay señalas claras de trabajar en función de convertirse en una alternativa de poder, por el contrario, dentro de ellos han creado una autentica oposición, es decir, son oposición dentro de la oposición, todo ello permite predecir que llegaran a la contienda electoral con las manos vacías, nada que ofrecer y por consiguiente están más próximos a la derrota que a la victoria.

El gobierno tiene los votos para ganar en noviembre, la variable que puede cambiar tal determinación está en la opción de participar. La tarea inmediata de la oposición no es otra que recuperar en sus electores la confianza del voto, luego de décadas estimulando la desafección electoral.

Gobierno como oposición, hasta ahora no tienen agenda programática para noviembre, todo ello desalienta la vida democrática del país.

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