Sting a los 70, sofisticado y comprometido

Gordon Matthew Thomas Sumner cumplió 70 años el 2 de octubre. Para quienes aún no lo sepan, se trata del artista que desde los años 70 quedó oculto bajo el seudónimo de Sting, con el que emprendió una suerte de cruzada del buen gusto musical, más allá de las diferentes escenas por las que le tocó transitar, que lo llevó a menudo a estar a contramano de la corriente predominante. Su seudónimo le viene de sus años de juventud, cuando era parte de la banda Phoenix Jazzmen y una vez tocó vistiendo una camiseta a rayas negras y amarillas. Un compañero le dijo que parecía una abeja, tras lo cual todos empezaron a llamarlo Sting (aguijón). Así surgió el nombre con el que sería conocido en el mundo entero.

Fue demasiado jazzero para el punk en tiempos de The Police, y muy rockero para los aires jazzeros que le imprimió a su primera etapa como solista, también demasiado convencional para los círculos rockeros. Pero Sting siempre se caracterizó por las inquietudes musicales planteadas a cada paso de su carrera, lo que le permitió enriquecer las distintas escenas que revisitó. Y todo ello lo hizo con la búsqueda estética como factor común y una especie de sabiduría zen que despertó el respeto de estar en presencia de un artista con objetivos firmes y claros.

Así, a lo largo de su rica historia musical y más allá de contextos, dejó un buen puñado de canciones de variadas sonoridades, delicadas estéticas y perfectas elaboraciones, como RoxanneMessage in a BottleEvery Breath You TakeMoon Over Borboun StreetEnglishman in New YorkShape of My Heart y Fields of Gold, entre decenas de éxitos.

El grupo tuvo varios discos en las listas de éxitos y ganaron seis premios Grammy a principios de los años ochenta. Su último disco, Synchronicity, fue publicado en 1983. Más allá del frenesí inicial con el memorable trío, el artista también cultivó desde mediados de los 80, en coincidencia con su acercamiento al jazz en el plano musical, un perfil ligado a un estilo de vida casi zen y atento a causas humanitarias.

Seguramente esas inquietudes ya podrían verse de alguna manera en medio de la efervescente escena punk de Londres de 1977, en el joven inglés amante del jazz que intentaba ganar espacio al frente de un trío de rubias cabezas y sonidos que mezclaban la furia de moda con sutiles ritmos jamaiquinos. Se vinculó también con el cine. Su debut cinematográfico fue en 1979 con Quadrophenia. Aparte de su demoníaco personaje en Brimstone and Treacle (1982), uno de sus papeles más famosos fue el de Feyd-Rautha, en la adaptación cinematográfica de Dune de 1984.

La sofisticación en la música de The Police fue creciendo a lo largo de sus cinco años de reinado, con cinco brillantes discos, a la par de su enorme fama mundial. Cuando el grupo había alcanzado su mayor grado de madurez sonora en 1983 con Synchronicity, y algunos críticos ya comparaban su suceso con el de Los Beatles, la sociedad se rompió y Sting inició un camino solista que sigue vigente, pues el 19 de noviembre lanza The Bridge, su nuevo álbum.
@aquilinojmata

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