Imagen
Leyenda: Foto que acompaña un tuit de Francesco Manetto del 22 de mayo de 2020: El mercado de Las Pulgas de Maracaibo ha sido señalado como foco de contagio de covid-19*. No sorprende. Hace un año, Andrea Hernández Briceño y yo estuvimos allí. Un ecosistema insalubre, sin luz, ergo sin refrigeración, donde prosperan el tráfico de divisas y la venta ilegal de medicamentos. Esta señora, María Rivero, vendía vísceras y patas de res, pero no tenía generador para las cámaras frigoríficas. Temperatura: más de 30 grados. Un blíster de píldoras anticonceptivas costaba -la fecha de caducidad era un acto de fe- entre 40 y 50 centavos de dólar. (* persona a persona).

Tres pandemias por coronavirus en lo que va del Siglo XXI. ¿Y el origen de la última?

Introito: Después de esta pandemia tendrán que cambiar muchas cosas: tendremos que ser más limpios nosotros mismos, más higiénicos y conscientes de la importancia de la salubridad; revalorar la salud (la humana y la de los animales); revalorar la vida (la humana y la de los animales); pensar en el origen de los alimentos que consumimos, concienciarnos sobre las zoonosis, la falta de límites del hombre y su relación con los animales; con el tráfico, caza y consumo de fauna silvestre; también sobre los mercados donde se mezclan animales vivos comercializados junto con carne cruda, vísceras u órganos, leche, huevos…

¿Recuerda usted cuando como restándole importancia a un leve malestar, febrícula, quizás un dolorcito de garganta, nos decíamos?: “no hay de qué preocuparse, debe ser una virosis”. Hoy en día, aquel popular e impreciso concepto de “virosis” ha cambiado ante el hecho de que la COVID-19 es una virosis. Una terrible, por lo demás, causada por un miembro de una amplia familia de virus que pueden producir diversas afecciones: los coronavirus. La mayoría de ellos causan infecciones zoonóticas en los animales (enfermedades que sufren los animales, cuyos agentes patógenos responsables de las mismas como los coronavirus, pueden ser transmitidos en forma directa o indirecta a los humanos).

En el caso de los coronavirus, sin embargo, solo siete tipos de coronavirus causan enfermedades en los seres humanos. Cuatro de estas siete infecciones por coronavirus en humanos están relacionadas con una enfermedad leve del tracto respiratorio superior que causan síntomas de resfriado común. Otras tres causan síndromes respiratorios agudos, y ya estamos hablando de palabras mayores: COVID-19, MERS y SARS.

Los coronavirus son capaces de infectar al ser humano, pero sus huéspedes naturales preferentes lo constituyen muchas especies animales (mamíferos como los murciélagos, camélidos, felinos), debiendo considerarse su infección humana como una zoonosis. Estas zoonosis se originan a partir de la transmisión interespecies.

Tres pandemias por coronavirus en lo que va del Siglo XXI

Mientras varios coronavirus circulan entre animales y todavía no han infectado al ser humano, tres coronavirus han saltado de una especie animal al hombre y han infectado de forma epidémica a la población humana en el siglo XXI.

  • SARS-CoV: apareció en 2002 en la provincia china de Guangdong y se extendió por todo el sudeste asiático. El último caso confirmado fue en septiembre de 2003. Este virus afectó a 29 países de los cinco continentes, con más de 8.422 casos y 916 defunciones. Fue denominada la primera pandemia del siglo XXI. No se han reportado casos en todo el mundo desde 2004.
  • MERS-CoV: La infección por MERS-CoV fue informada por primera vez en septiembre de 2012 en Arabia Saudita, pero en forma retrospectiva se confirmó un brote en abril de 2012 en Jordania. A diferencia del SARS-CoV, el MERS-CoV sigue circulando en la actualidad, pero confinado a la zona geográfica de origen. A lo largo de 2019, en todo el mundo, se notificaron cerca de 2500 casos de infección por MERS-CoV (con al menos 850 muertes relacionadas) procedentes de 27 países; todos los casos de MERS se han vinculado a través de viajes o residencia en países de la Península Arábiga y sus alrededores, con > 80% de afectación en Arabia Saudita. El mayor brote conocido de MERS fuera de la Península Arábiga se produjo en la República de Corea en 2015. El brote se asoció con un viajero que regresaba de la Península Arábiga. También se han confirmado casos en países de toda Europa, Asia, Norte de África, Oriente Medio y Estados Unidos, en pacientes que fueron trasladados allí para su atención o que enfermaron después de regresar de Oriente Medio.
  • SARS-CoV-2: apareció en China en diciembre de 2019. El 31 de diciembre de 2019 se detectó un brote de neumonía de etiología desconocida en la ciudad de Wuhan. El 7 de enero de 2020 se aisló de estos pacientes un nuevo coronavirus. La OMS estableció el nombre de la enfermedad como COVID-19 (coronavirus disease-2019) y se designó al coronavirus causante como SARS-CoV-2. Declarada el 30 de enero de 2020 por la OMS como una emergencia de salud pública de preocupación internacional, el 11 de marzo de 2020, la nueva enfermedad por el coronavirus 2019 (COVID-19) se caracterizó como una pandemia.

Sobre zoonosis, fuentes zoonóticas y el hombre. Siempre el hombre

Las infecciones zoonóticas son un grupo de infecciones que se transmiten de forma natural, aunque asistidas muchas veces por el hombre al traspasar la interfaz entre el ser humano y los animales infectados o su entorno. Dentro de las causas que ayudan para que estas infecciones ocurran se pueden mencionar la ausencia de controles e invasión de los límites de la fauna doméstica y silvestre, la falta de higiene y uso de prácticas insalubres y crueles de cría, de comercialización de animales vivos, su sacrificio, desposte, almacenamiento, y mercadeo de animales sacrificados, (carne, carcasas, vísceras, etc.) y sus productos como leche y huevos.

Algunas zoonosis son la gripe aviar, gripe porcina, SIDA, Zika, ébola, peste bubónica, encefalopatía espongiforme bovina, etc. El 60% de los patógenos que comúnmente afectan al hombre son de origen animal, el 75% de los emergentes también derivan de los animales.  Hablaremos solo de zoonosis de coronavirus.

De acuerdo con los conocimientos obtenidos con los coronavirus causantes del SARS y el MERS que tienen como reservorio natural alguna de las múltiples especies de murciélagos que habitan el sudeste asiático, o en la profundidad de África, se podría esperar lo mismo para el SARS-CoV-2. Los análisis genéticos y filogenéticos han mostrado su elevada relación con varios coronavirus de estos mamíferos y muy estrechamente con los relacionados con el causante del SARS.

Si bien los hospederos intermedios entre los murciélagos y el hombre están identificados como en el caso del MERS, que son los camélidos, y hay mucha evidencia, de que sean las civetas en el caso del SARS, (gato civeta del Himalaya –Viverra civetta– aunque existen otras especies implicadas), con respecto al SARS-CoV-2, inicialmente se señaló al pangolín malayo (Manis javanica),  que podría describirse como un “oso hormiguero con escamas”,  pero esta hipótesis no se confirma.

Según OMS, el SARS cuando surgió en 2002, pudo ser causado por el contacto con animales salvajes vendidos vivos para consumo humano en mercados del sur de China. Los estudios realizados detectaron un virus semejante al causante del SARS en algunas especies como la civeta. El análisis de las historias clínicas de los pacientes permitió asociar varios de los casos más tempranos con el contacto con animales salvajes.

Con respecto a MERS, si bien la mayoría de los casos humanos de MERS se han atribuido a la transmisión de persona a persona en entornos sanitarios, los datos científicos actuales indican que los dromedarios son un importante reservorio de MERS-CoV y una fuente animal de infección humana.

¿Y el origen de SARS-CoV-2?

El nuevo coronavirus SARS-CoV-2 dio las primeras señales en un mercado húmedo en Wuhan, China: el Mercado mayorista de mariscos y peces de Huanan. El primer caso notificado fue el de un trabajador del mercado que ingresó en un hospital el 26 de diciembre de 2019 con neumonía grave e insuficiencia respiratoria. Sin embargo, meses después todavía se desconoce la procedencia del patógeno.

La resolución adoptada por consenso por los Estados Miembros en la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2020 pide a la OMS que determine el origen zoonótico del virus y la vía de introducción en la población humana, incluida la posible función de huéspedes intermediarios, en particular mediante iniciativas como las misiones científicas y de colaboración sobre el terreno.

La OMS en su informe dado a conocer en febrero de 2021 pide más estudios y datos sobre el origen del SARS-CoV-2 y reitera que todas las hipótesis siguen abiertas:

1- Es «posible o probable» que el origen haya sido un contagio directo de un animal a un humano: el animal pudo ser un murciélago, y también deja abierta la posibilidad de que haya sido un pangolín o un visón el animal que contagió del virus a un humano.

2- Es «probable o muy probable» que haya habido un animal intermediario entre un animal infectado y los humanos. Este escenario plantea que un primer animal que desarrolló el virus contagió a un animal de otra especie (eslabón perdido) y este último contagió a un humano. El documento menciona que el creciente número de animales que son susceptibles al SARS-CoV-2 incluye animales salvajes que son domesticados en granjas.

3- Es «posible» que el virus haya llegado a los humanos a través de las superficies de alimentos o sus empaques, como los alimentos congelados que se venden comúnmente en mercados como el de Wuhan, aunque no hay evidencia concluyente de la transmisión del SARS-CoV-2 a partir de alimentos y la probabilidad de una contaminación en la cadena de frío con el virus es muy baja.

4- Es «extremadamente improbable» que el virus haya llegado a los humanos debido a un incidente en un laboratorio. Este escenario se refiere a la posibilidad de que en un laboratorio de investigación con virus haya ocurrido un incidente que causó el contagio accidental del personal. No analizaron la posibilidad de que alguien haya esparcido el virus deliberadamente, ni que el virus haya sido fabricado en un laboratorio, lo cual ha sido descartado por el análisis del genoma del virus.

Independientemente de que aún no se haya dilucidado el origen zoonótico de esta pandemia, demostrado en las pandemias de SARS o MERS, los mercados están en la mira

Un tipo de mercados llamados húmedos, abundan en el mundo, constituidos por grandes concentraciones de puestos al aire libre que venden productos frescos: mariscos y peces, carne, frutas y verduras.  Pero hay algo más:  Algunos mercados húmedos venden animales vivos y también los sacrifican, tasajean, despostan, preparan, entre ellos, gallinas, peces y moluscos.  

Raramente, los mercados húmedos venden también animales silvestres y su carne, pero el mercado de Huanan tenía una sección de animales salvajes donde estaban a la venta especies vivas y también sacrificadas y preparadas, de serpientes, castores, pangolines, puerco espines, cocodrilos bebé, entre otros animales.

Al inicio de la epidemia de COVID-19, las autoridades sanitarias de China señalaron que los primeros casos surgieron en el mercado Huanan, sin embargo, ahora, después de investigaciones realizadas en los animales allí comercializados, los especialistas descartan que ese recinto fuese el punto de partida de la pandemia, contrario a lo que sí pudo constatarse en Guangdong en 2002, cuando expertos de la OMS en el lugar, confirmaron la presencia del coronavirus responsable del SARS. Por citar un ejemplo, haciendo el rastreo epidemiológico durante la epidemia, en un restaurante donde guardaban civetas vivas para ser sacrificadas y cocinadas para los clientes, se detectó el virus en todas las jaulas. En ese establecimiento trabajaba una de las pacientes ingresada con la neumonía atípica.

Las autoridades chinas no han podido dejar de prestar máxima atención al hecho de que el coronavirus se detectó por primera vez en ese mercado de Huanan. En la actualidad, lo que las autoridades chinas no niegan, sino que señalan sin duda, es que el Mercado mayorista de mariscos y peces de Huanan, aunque no fuese el origen, podría haber generado una propagación masiva de persona a persona, como ha ocurrido en otros lugares de gran propagación en el mundo.

El tema de los mercados ha conducido a una contundente respuesta de la Comisión Central de Control Disciplinario del Partido Comunista de China. Algunos puntos notables y muy explícitos de la misma:

  • Necesidad urgente de mejorar la higiene en sus mercados mayoristas y en la cadena de suministro de alimentos: «es urgente que el país mejore los estándares de saneamiento y minimice los riesgos para la salud en los mercados».
  • La epidemia es un espejo que no solo refleja el aspecto sucio y desordenado de los mercados mayoristas, sino que también evidencia el bajo nivel de su gestión.
  • La mayoría de los mercados se construyeron hace 20 o 30 años, cuando el drenaje y el tratamiento de aguas residuales estaban relativamente poco desarrollados.

Aterrizando en Venezuela

Después de haber hecho este recorrido por algunos aspectos que nos sensibilizan en esta pandemia, no podemos dejar de pensar en la realidad venezolana y nuestros mercados donde las prácticas de higiene pueden ser deplorables, y asemejarse en algunos casos a los mercados húmedos chinos.

Es importante recordar las recomendaciones de OMS para reducir el riesgo de transmisión de patógenos desde animales a seres humanos en mercados de animales vivos. Las mismas incluyen animales sacrificados, productos de origen animal crudos o poco cocinados, órganos de animales y carne.

Lo invito a hacer inventario de nuestros principales mercados como el de las Pulgas de Maracaibo.

Un brote similar en América Latina originado como el que se produjo en China, sería poco probable porque la densidad de población es menor, sus costumbres son diferentes y los factores de riesgo son otros, como la cultura, el consumo de animales silvestres y otros hábitos alimentarios, la deforestación, etc., pero la higiene, la higiene, y el sentido común, tienen que prevalecer sobre costumbres y prácticas que nos alejan de los principios básicos que han hecho posible la supervivencia de la especie humana gracias a la salubridad y respeto a la vida, no solo la humana, sino la de los animales.

Nunca había estado más vigente el enfoque de multisectorial «Una sola salud» de la Organización Mundial de la Salud, que se introdujo a comienzos del año 2000 para poner nombre a una noción conocida desde hace más de un siglo: la salud humana y la sanidad animal son interdependientes y están vinculadas a los ecosistemas en los cuales coexisten.

María Soledad Tapia

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here